carotenos

GAZPACHO PARA UN BRONCEADO SALUDABLE

GAZPACHO PARA UN BRONCEADO SALUDABLE

En verano una de las actividades más practicadas es ir a la playa y directa o indirectamente broncearse. Por otro lado el gran miedo al sol está haciendo que abusemos de las cremas solares y que no podamos obtener plenamente los beneficios del sol. Veamos en que consiste el proceso de broncearse y cómo pueden ayudar los alimentos ricos en carotenos a hacerlo de una manera más saludable.

¿Por qué nos ponemos morenos?

El responsable directo de la coloración de nuestra piel y del grado de bronceado que seamos capaces de adquirir este verano, será un pigmento llamado melanina. El color de nuestra piel, de nuestro pelo y de nuestros ojos varía en función de la calidad y cantidad de melanina presente en el organismo, así como de factores genéticos.

Existen dos tipos de melanina, siendo la más común la primera:

  • Eumelaninas: tienen un color negro o pardo y proporcionan una coloración oscura. Contienen azufre.
  • Feomelaninas: son pigmentos amarillos o rojizos que aportan mayor cantidad de azufre que las eumelaninas y producen una coloración clara.

La producción de melanina ejercerá una acción protectora frente a la radiación ultravioleta del sol, lo que es de gran importancia: de no ser así dicha radiación podría ya no solo provocar quemaduras en la piel sino incluso dañar el ADN celular.


A la hora de tomar el sol es muy importante respetar el tiempo de producción de la melanina. El bronceado ocurre a las 36/48 de tomar el sol, y es una vez que nuestro organismo produce este pigmento cuando las probabilidades de quemarse son mucho menores. Sin embargo si ocurre una sobreexposición al sol, la melanina existente se satura y es entonces cuando la piel se enrojece y quema. Por esto tenemos más riesgo de quemarnos el primer día que vamos a la playa.


En el bronceado intervienen además los carotenos, ya no solo por su capacidad para pigmentar la piel sino porque estimulan la síntesis de melanina.

Otro importante defensor natural de nuestra piel es la vitamina D, que también se produce tras la exposición al sol ejerciendo una doble acción protectora y clave para que nuestros huesos absorban el calcio de los alimentos, entre otras cuestiones. La buena mineralización ósea es fundamental durante el crecimiento para el desarrollo del esqueleto, y durante la edad adulta para prevenir la descalcificación y la deformación de los huesos.

En los últimos tiempos el uso de protectores solares ha aumentado vertiginosamente en respuesta a un miedo creciente al cáncer de piel, entre otros. Es cierto que un exceso de sol puede dañar nuestra piel, pero si dosificamos nuestra exposición al astro rey ganaremos en salud. Como en todo, los extremos no son buenos y a nuestra salud le gusta vivir en los términos medios . Paradójicamente, en los últimos años los casos de deficiencia de vitamina D en España han aumentado sustancialmente, hasta el punto de que en 2016 se la catalogó como el mayor déficit vitamínico de un país donde precisamente el sol, su fuente principal, está al alcance de todos.

 

¿Qué son los carotenos?

Los carotenoides son compuestos naturales presentes en diversas estructuras de plantas y en gran variedad de animales, algas, hongos y bacterias.

Estos pigmentos son responsables del color de flores y frutos (para favorecer la polinización y dispersión de semillas), o de estructuras animales como las plumas y picos de algunos pájaros, el exoesqueleto de crustáceos y el músculo o la piel de algunos peces.

Y, sobre todo, son unos antioxidantes naturales, estudiados por su papel en la protección de diversas enfermedades como ciertos tipos de cáncer, patologías cardiovasculares y la degeneración macular relacionada con la edad.

Veamos algunas de sus funciones específicas y dónde se encuentran:

 

¿Cómo nos ayudan a broncearnos?

Los carotenos se acumulan en la grasa y bajo la piel, lo que le confiere un color dorado natural y saludable, esto ocurre en la raza blanca y cuando se ingieren abundante y prolongadamente. Sin embargo, su exceso Si se consumen en exceso se puede ver claramente como estos se acumulan mayoritariamente en las palmas de las manos y pies, sobre todo en niños pequeños cuando empiezan a tomar cremas de calabaza y/o zanahoria.

 

Además de regalarnos un color dorado saludable, ejerciendo una acción protectora y antioxidante, los carotenos tienen la capacidad de activar la melanina, lo que potenciará su acción sobre el bronceado y protección natural.


Gracias a su contenido en tomate y pimiento rojo, nuestro gazpacho ecológico Biosabor es una sabrosa y natural fuente de carotenos. Además, el tratamiento de conservación que le aplicamos facilita que estos carotenos, sobre todo el licopeno, puedan liberarse más fácilmente de sus rígidas estructuras y absorberse mejor. Esto supone que podrá llegar más cantidad a la piel que con otras técnicas.


Nuestros gazpachos ecológicos  son una forma rápida y cómoda de aportar carotenos al organismo. Además, como hemos visto en otros artículos, si al gazpacho BioSabor le añades un poco de aceite de oliva se incrementará su poder de absorción. Todo lo dicho hasta ahora no quiere decir que cambies tu protector solar de siempre por un gazpacho, ni mucho menos. Simplemente toma conciencia de que, con una alimentación adecuada y evitando la exposición excesiva al sol en las horas centrales del día, este verano podrás reducir el uso de cremas solares y a la vez conseguir un bronceado saludable y atractivo sin poner en riesgo tu salud. Con 20 minutos de exposición directa al día es más que suficiente para disfrutar de forma responsable de todos los regalos de nuestro sol.

 

 

 

 

 

Verdura ecológica, ¿mejor cruda o cocinada?

Verdura ecológica, ¿mejor cruda o cocinada?

Con respecto a si es mejor comer la verdura cruda o cocinada, existen todo tipo de opiniones y tendencias a favor de una u otra.

La cocina crudivegana, por ejemplo, elabora todos sus ingredientes en crudo para obtener el mayor número de nutrientes de sus ingredientes. Suele elegir frutas y verduras ecológicas para comerlos con piel y aumentar aún más el aporte de nutrientes.

Lo bueno de este tipo de alimentación es que resulta muy creativa y visualmente apetecible, pues utiliza casi cualquier fruta y verdura (menos la berenjena, que cruda es tóxica), elaborada de todo tipo de formas conservando colores y texturas. El inconveniente de seguir este modelo al 100 % es que resulta bastante laborioso y para que no aparezcan deficiencias hay que suplementarla. Pero sí nos ofrece muchas recetas originales y variadas para incorporarlas a nuestro repertorio.

Ahora bien, ¿todos los vegetales pierden sus nutrientes al ser cocinados? Pues no. Por lo que no habrá que plantearse si es mejor una alimentación cruda o cocinada, sino qué alimento voy a consumir y en función de sus características procesarlo de una manera o de otra.

Veamos cómo les afecta la temperatura a algunos nutrientes más destacados:

El licopeno es el caroteno más destacado en producciones mediterráneas como el tomate y la sandía. Este nutriente se encuentra dentro de una estructura rígida que necesitará de calor y/o triturado para que esta pueda liberarse y ser absorbida. Además el aceite ayudará a este proceso. Por esto la mejor manera de obtener este nutriente beneficioso para el corazón, será cocinado o triturado como el gazpacho y la sandía licuada o en batido, ideal para meriendas nutritivas.

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La vitamina C, sin embargo, se comporta de manera opuesta, se destruye con el calor pues esta vitamina es muy inestable y pasa a su forma inactiva rápidamente con la temperatura y otros procesos como la exposición prolongada al aire y a la luz (envases trasparentes); por una maduración excesiva del producto; en latas de conserva y al contacto  con el hierro y el cobre como el de algunos utensilios de cocina y el de los complejos multivitamínicos.

La vitamina C abunda en el pimiento rojo y por esto merece la pena comerlo crudo en ensaladas; también en el brócoli, que se puede consumir preferiblemente al dente (al vapor 3-4minutos) para minimizar las pérdidas. El kiwi, las fresas y la naranja también son ricas en esta vitamina fortalecedora del sistema inmune.

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El beta-caroteno, tan abundante en las frutas y verduras de coloración naranja y verde, se comporta de manera contradictoria, pues en unos alimentos se perderá con el calor y en otros aumentará.  Este caroteno, que favorece una buena visión y protege la piel, está camuflado en los vegetales de hoja verde por la clorofila (también verde), que además actúa secuestrándolo y solo con el calor se libera y queda disponible para ser absorbido. Paradójicamente, en la zanahoria, aun  no siendo verde, se comporta igual. En cambio, en las frutas y verduras naranjas como la papaya, mango, tomate, pimiento rojo o calabaza, los beta-carotenos pueden ser fácilmente absorbidos pero al contacto con el calor y procesado se inactivan. Por eso es mejor tomarlos en crudo.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo se comportan los nutrientes dentro de los vegetales, que nos pueden orientar a la hora de decidir cómo consumir los alimentos para obtener de ellos un mayor rendimiento nutricional.