Sandía

Es una fruta originaria del sur de África y forma parte de la dieta mediterránea desde hace más de 300 años.Tradicionalmente se ha utilizado la sandía con fines medicinales por ser moderadamente diurética, efectiva en casos de piedras en el riñón, reducir la hipertensión, prevenir la disfunción eréctil, como antioxidante, beneficiosa para el hígado y efectiva en el tratamiento contra la ictericia y la giardiasis.

El licopeno le da el color rojo/rosa a la pulpa. De hecho, cuanto más maduro está el fruto, más contenido en licopeno, betacaroteno y fenoles antioxidantes tendrá.El licopeno es un potente antioxidante, que tiene como acción principal prevenir las enfermedades cardiovasculares así como la degeneración de la mácula y la aparición de cataratas. También tiene un considerable contenido en luteína, lo que potencia su acción beneficiosa sobre la vista.

La sandía no es tan calórica como popularmente se cree. En realidad, tiene la mitad de azúcar que una porción equivalente, por ejemplo, de manzana. El que este hecho pueda sorprender se debe a que, en el caso de la sandía, el azúcar es el único elemento que le otorga sabor alguno, mientras en el caso de otras frutas como la manzana, este, aunque en mayor concentración, se encuentra enmascarado por otros compuestos como por ejemplo la fibra.

Otra parte importante de su valor nutricional se encuentra en la cáscara, en esa parte blanca que siempre dejamos en el plato. En ella se han encontrado numerosas sustancias beneficiosas para la salud.

La más destacada es la citrulina que, a través de varios mecanismos de actuación, actúa como relajante muscular, disminuyendo la presión arterial y mejorando la disfunción eréctil.

La cantidad de citrulina que ingerimos cuando comemos normalmente sandía fresca no es suficiente para producir este último efecto pero sí para mejorar en general la función cardiovascular. También se ha estudiado que podría disminuir la formación de células grasas.

La riqueza nutricional de la sandía no acaba aquí sino que se extiende a todas y cada una de las partes del fruto, hasta las pepitas que contienen cucurbitacín, molécula a la que se ha atribuido una acción reductora de la presión arterial y mejora de la función renal.

Esto hace que merezca la pena aprovechar la estacionalidad de la sandía, aprovechando al máximo los meses de primavera y verano, cuando esta se vuelve 100 % accesible con un 100 % de su sabor.

 

Composición nutricional la sandía

Componente En 100 gr de sandía
Energía (Kcal) 30,00
Agua (gr) 91,45
Proteínas (gr) 0,61
HC (gr) 7,55
Fibra (gr) 0,40
Azúcares totales (gr) 6,20
Glucosa (gr) 1,58
Fructosa (gr) 3,36
Grasa total (gr) 0,15
Calcio (mg) 7,00
Hierro (mg) 0,24
Magnesio (mg) 10,00
Fósforo (mg) 11,00
Potasio (mg) 112,00
Zinc (mg) 0,10
Vitamina C (mg) 8,10
Ácido fólico (mcg) 3,00
Niacina (mcg) 0,12
Vitamina B5 (mg) 0,22
Vitamina A (UI) 28,00
Beta-caroteno (mcg) 303,00
Licopeno (mcg) 4.532

 

Fuente: USDA National Nutrient Database for Standard References