Salud

ALÉRGENOS DE DECLARACIÓN OBLIGATORIA

ALÉRGENOS DE DECLARACIÓN OBLIGATORIA

Las alergias alimentarias y con ellas, los 14 alérgenos de declaración obligatoria, son un tema que cada vez preocupa más a cualquier persona que las sufre, ya que si no se tiene precaución puede derivar en una reacción alérgica o incluso en un shock anafiláctico.

Los síntomas pueden ser variados y suelen aparecer en corto periodo de tiempo, entre 30-60 minutos después del contacto. Pueden afectar al sistema gastrointestinal, respiratorio, cardiovascular, neurológico o a la piel. Por tanto, los más comunes serían; urticaria, reacciones en mucosa oral y faringe, diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómitos, picor en la boca, la garganta, los ojos, la piel u otra área, dificultad para deglutir, mareo, desmayo, hinchazón de los párpados, la cara, los labios y la lengua.  

Vamos a describir cuales son estos alérgenos;

1. Cereales que contengan gluten 

Trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut o sus variedades híbridas y productos derivados. Quedan excluidos los jarabes de glucosa a base de trigo, incluida la dextrosa; las maltodextrinas a base de trigo; los jarabes de glucosa a base de cebada; y los cereales que se utilizan para hacer destilados alcohólicos, incluido el alcohol etílico de origen agrícola.

2. Crustáceos y productos a base de crustáceos.

3. Huevos y productos a base de huevo.

4. Pescado y productos a base de pescado.
Salvo gelatina de pescado utilizada como soporte de vitaminas o preparados de carotenoides y gelatina de pescado o ictiocola utilizada como clarificante en la cerveza y el vino.

5. Cacahuetes y productos a base de cacahuetes.

6. Soja y productos a base de soja.
Aunque no habrá que informar si contienen aceite y grasa de semilla de soja totalmente refinados; tocoferoles naturales mezclados (E306), d-alfa tocoferol natural, acetato de d-alfa tocoferol natural y succinato de d-alfa tocoferol natural derivados de la soja; fitosteroles y ésteres de fitosterol derivados de aceites vegetales de soja; o ésteres de fitostanol derivados de fitosteroles de aceite de semilla de soja.

7. Leche y sus derivados.
Este punto incluye la lactosa, pero no el lactosuero utilizado para hacer destilados alcohólicos ni el lactitol.

8. Frutos de cáscara: Almendras, avellanas, nueces, anacardos, nueces pacanas, nueces de Brasil, pistachos, nueces macadamia o nueces de Australia y productos derivados.

9. Apio y productos derivados.

10. Mostaza y productos derivados.

11. Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo.

12. Dióxido de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10 mg/kg o 10 mg/litro en términos de SO2 total, para los productos listos para el consumo o reconstituidos conforme a las instrucciones del fabricante.

13. Altramuces y productos a base de altramuces.

14. Moluscos y productos a base de moluscos.

Alimentación en la menopausia

Alimentación en la menopausia

Este año hemos hablado sobre qué tipo de alimentación es más óptima para momentos puntuales de nuestra vida como puede ser la infancia, la adolescencia o la tercera edad. Pero nos falta hablar de una etapa muy especial para las mujeres como es la menopausia. Así que hoy vamos a explicar qué cambios fisiológicos se producen durante la menopausia y cómo la alimentación adecuada te puede ayudar a minimizar esos efectos secundarios que se producen por los cambios hormonales.

Durante la menopausia el cuerpo femenino deja de producir estrógenos y progesterona, hormonas que intervienen en muchos procesos biológicos, de ahí que puedan producirse muchos trastornos, algunos transitorios y otros que pueden llegar a cronificarse.

Los más llevaderos, y en algunas ocasiones transitorios, pueden ser estreñimiento, sofocos, sequedad vaginal, vértigos, palpitaciones o mareos.

Otras alteraciones de mayor gravedad pueden ser osteoroposis, estreñimiento crónico, depresión, obesidad e incluso altos niveles de colesterol con sus consecuentes problemas cardiovasculares. Como veis, es importante contrarrestar estas carencias hormonales a través de la alimentación y de un ejercicio constante.

Os voy a dar las claves para una alimentación acorde a esta etapa:

Las legumbres aportan fibra y aún más importante, fitosteroles, compuestos de origen vegetal, cuya estructura es muy similar al colesterol humano y por tanto lo regulan. A demás, nos aportan minerales como el zinc, selenio y hierro, escasos durante la menopausia.

Hortalizas de color: tomates, zanahorias, boniatos, calabaza, pero también brócoli o calabacines son muy interesantes por su aporte en betacarotenos, precursores de la vitamina A o retinol, que interviene en la retención del calcio óseo.

Olvídate de las harinas refinadas que van a hacer que tu metabolismo se enlentezca mucho más. Come sólo harinas integrales y no las mezcles con las comidas, es decir, en el desayuno o a media tarde pero no durante la comida o cena.

Es muy importante la proteína animal, pero algunos estudios han demostrado que las carnes rojas aumentan la bajada de estrógenos, por no hablar de la grasa que nos aportan. Esto no significa que la desterréis de vuestra dieta, pero como hay muchas otras alternativas, os animo a que incorporéis carne blanca como pollo, pavo, conejo y aves. Si es ecológica mejor. A demás, su grasa es menor y, por tanto, nos ayuda a controlar el posible aumento de peso.

El azúcar blanco, refinado, es otra sustancia que debes desterrar ya que bloquea la absorción del calcio y provoca obesidad. Sustitúyelo por stevia o por azúcar de abedul.

El pescado puede ser un gran aliado de la menopausia. Por un lado, tenemos el pescado azul, que nos aporta ácidos grasos omega. Por otro lado, el pesado blanco, nos aporta proteína y está libre de grasas. Una buena idea es acompañarlo con salsa de soja, ya que es rica en isoflavonas.

Para conseguir energía tenemos los frutos secos y la fruta. Las más recomendables son las que contienen mayor cantidad de vitamina c por su poder antioxidante. Los frutos secos nos aportan ácidos grasos y oligoelementos, aunque, cuidado, ya que en grandes cantidades pueden engordar.

Ya que suele haber alteraciones del sueño, debemos dejar el café y la cafeína, ya que no solo afecta al sueño sino también al estado anímico. Si necesitas un estimulante por las mañanas es mejor el té verde, ya que favorece la eliminación de grasas. Por las noches puedes acostumbrarte a una infusión de valeriana que te relajará y ayudará a conciliar el sueño.

Hablando de hierbas e infusiones, os voy a recomendar varias hierbas que os ayudarán mucho a aliviar los efectos secundarios de la menopausia:

Damiana, ginseng o maca para las pérdidas de lívido.

Cola de caballo o trébol rojo para evitar la pérdida de densidad ósea.

Cimicífuga, la planta mágica en la menopausia, ya que promueve la eficacia de los estrógenos

Y por último el aceite de onagra que es uno de los mayores reguladores hormonales controlando la retención de líquidos, la irritabilidad, los cambios de humor y es antiinflamatorio.

Recordad que es importante que no se cuelen en nuestra alimentación sustancias nocivas, por ello os recomendamos que vuestros alimentos sean lo más naturales posibles o ecológicos.

No olvidéis el ejercicio. Realizar ejercicio físico es fundamental para contrarrestar la pérdida de masa muscular, incluso la pérdida de masa ósea.

Rompamos con los mitos de las edades, una mujer entre los 50 y los 70 años puede disfrutar de una de las mejores etapas de su vida, tanto física, como emocionalmente hablando.

TECNOLOGÍAS DE CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS ¿CUÁL ESCOGER

TECNOLOGÍAS DE CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS ¿CUÁL ESCOGER

Pasteurización, el mejor compromiso para conseguir el equilibrio entre conservación, inocuidad, sabor, nutrición y sostenibilidad en los alimentos.

Cada vez conocemos más sobre las propiedades saludables de los alimentos, de sus nutrientes, de cómo se comportan en el organismo, pero cuando los transformamos para embotellarlos ¿Qué sabemos de sus envases? ¿Y de su tratamiento de conservación? ¿Cómo afectará este a sus propiedades?
Todas estas preguntas nos las vamos haciendo en Biosabor a medida que nuestra gama de productos envasados va creciendo porque, siendo conscientes de la gran riqueza nutricional de nuestras frutas y verduras ecológicas, queremos intentar preservarlas lo máximo posible.
Y es que los métodos de conservación en la industria de los alimentos han evolucionado mucho y muy rápido. Inicialmente estos métodos iban encaminados a conseguir una seguridad alimentaria total con una mayor caducidad que asegurará la ausencia de microorganismos. Las prioridades hoy día se expanden y una vez cubierto este objetivo, ya no queremos caducidades tan largas sino alimentos procesados más frescos y que conserven en la medida de lo posible sus propiedades originales. En los supermercados podemos observar como cada vez vemos más zumos de frutas y/o verduras refrigeradas en envase transparente monodosis con caducidad de dos meses aproximadamente en detrimento de los bricks de litro a temperatura ambiente donde no se ve el producto y la caducidad es de al menos un año. Generalmente, cuanta más caducidad tenga, más potente habrá sido el tratamiento para reducir microorganismos pero también más nutrientes se habrá llevado por delante.

Como con el avance de la tecnología cada vez hay más sistemas de conservación nuevos, antes de seguir lanzando productos nos hemos detenido a analizar cuál es la técnica de conservación que preserva más los nutrientes contenidos en nuestra materia prima de calidad ecológica.  

Actualmente, las tecnologías más destacadas son la tradicional pasteurización (P), la popular alta presión (HPP) y los novedosos pulsos eléctricos de alto voltaje (PEF), estos tres compiten por mantener el máximo posible las cualidades organolépticas y nutricionales a igualdad de caducidad. Veamos en qué consisten:

  • Pasteurización: es un método tradicional de conservación a través de la aplicación de calor a líquidos principalmente para la eliminación de agentes patógenos como bacterias, mohos, protozoos o levaduras.  La temperatura aplicada puede ser mayor o menor, más larga o más corta en función de la caducidad que queramos dar al producto y la contaminación de la materia prima de origen, entre otros factores. En función de esto también tendremos una mayor o menor destrucción de nutrientes. Aunque sigue siendo el método más usado, está empezando a ser el más asociado a un producto alejado del fresco, aunque hay matices en función de la temperatura que utilicemos.
  • Altas presiones hidrostáticas: es una técnica de proceso en frío consistente en someter el alimento, previamente sellado en su envase final flexible, a altos niveles de presión hidrostática (transmitida por el agua) de hasta 600 MPa /87000psi durante unos segundos a minutos. Se trata del mismo efecto que conseguiríamos sumergiendo el producto a 60 Km por debajo del nivel del mar (si existiera un mar de esta profundidad). Esta tecnología es conocida desde el siglo XIX, pero es en el año 2000 cuando el estado de la técnica permite al Procesado por Altas Presiones implementarse de forma eficiente en la industria alimentaria, aunque todavía queda campo por investigar antes de dar un veredicto solido con respecto a sus resultados. La maquinaria es grande, costosa, requiere un uso elevado de agua y modifica la textura del producto. Los mejores resultados se están viendo en guacamole.
  • Pulsos eléctricos de alto voltaje: esta tecnología es la más novedosa, su ventaja consiste en combinar una temperatura baja (inferior a la pasteurización) con la aplicación intermitente de campos eléctricos de alto voltaje (0,5-30 kV/cm) y de una duración de la millonésima parte de un segundo a un alimento colocado entre dos electrodos. Este tratamiento provoca un fenómeno llamado electroporación: se forman poros en las membranas de las células microbianas y de los alimentos.
    La electroporación de las membranas de los microorganismos los inactiva a temperaturas inferiores a las utilizadas en el procesado térmico, lo que prolonga el tiempo de conservación del alimento. Además, se obtienen alimentos sanitariamente seguros sin que el calor perjudique sus propiedades sensoriales y nutritivas, o en teoría no tanto como lo harían otros procesos, aunque igualmente queda mucho por estudiar. La realidad es que igualmente aplica calor y la extracción de nutrientes por electroporación aún no se conoce al 100% su eficacia. Actualmente su uso más extendido está en el procesado de patatas.

Para evaluar cuál de estos tratamientos es el mejor para preservar las cualidades nutricionales y organolépticas de nuestro gazpacho, revisamos la bibliografía científica al respecto y probamos las tres tecnologías como única manera de poder saber realmente cuál era la mejor para nuestro producto. Al fin y al cabo, los análisis no engañan, el marketing sí.

Esta prueba consistió en coger nuestra materia prima e irnos a Alemania al centro de investigación DIL Institute y ELEA, donde pudimos hacer pruebas de nuestro gazpacho con las tres tecnologías y sus correspondientes análisis organolépticos, nutricionales y microbiológicos. Pudimos observar lo siguiente:

  1. A nivel microbiológico los 3 tratamientos fueron efectivos, siendo las altas presiones los que ofrecen una protección inferior y por tanto caducidades más cortas.
  2. A nivel organoléptico las altas presiones modificaron la textura y densidad del producto aunque pasteurizado y pulsos eléctricos modificaron ligeramente el color.
  3. A nivel nutricional los tres tratamientos tuvieron sus pros y sus contras dependiendo del nutriente que analizábamos aunque por lo general estuvieron muy igualados todos los tratamientos.

Como podemos observar, a la hora de elegir una tecnología no solo hay que preguntarse cuál es la mejor en general sino cual es la mejor para la materia prima que queremos tratar puesto que los nutrientes se comportan de manera diferente. Ya hemos comentado en ocasiones como vitaminas hidrosolubles, por ejemplo la C, son sensibles al calor y este las degrada. Sin embargo, las liposolubles como como el licopeno necesitan de calor para liberar la molécula de su rígida estructura y poder absorberse mejor.  Es por esto que, al ser el gazpacho rico en licopeno, una técnica que aplique calor como la pasteurización es la manera más eficiente de extraer su potencial antioxidante. La clave estará en buscar una pasteurización que libere los nutrientes sin llegar a degradarlos con una temperatura excesiva.

Otro factor importante a la hora de decantarnos por la pasteurización fue que las altas presiones solo admiten trabajar con plástico, material que no está precisamente alineado con nuestra política de sostenibilidad.

Ni que decir tiene que la opción de fabricar sin ningún tratamiento, como se están poniendo ahora de moda en algunos gazpachos y salmorejos del mercado, ni la consideramos pues pone en riesgo la seguridad alimentaria de los consumidores, exponiéndoles a sufrir una infección por Listeria o Campylobacter. En conclusión, una pasteurización suave nos parece la mejor tecnología de conservación para conseguir el mejor equilibrio entre: conservación, inocuidad, sabor, nutrición y sostenibilidad.

5 razones por las que tomar gazpacho a diario

5 razones por las que tomar gazpacho a diario

Comienza la primavera y empieza la temporada de gazpacho. Yo realmente lo tomo todo el año, pero para los que vivís en climas más fríos que el de Almería, ahora es el momento en el que más apetece.

Si no sois muy amigos de tomar gazpacho, o no es vuestra costumbre, os voy a dar 5 razones por las que os vais a convencer de que el gazpacho es un alimento que no puede faltar en vuestra vida.

Primera razón: Es uno de los alimentos más nutritivos que existen:

Solo viendo el listado de ingredientes se deduce lo nutritivo que es este alimento: tomates, pepino, ajo, cebolla, pimientos, sal y aceite de oliva virgen. De forma rápida os puedo decir que lleva Vitamina C, A, y E, fósforo, hierro, calcio, manganeso, magnesio, zinc, cobre, potasio, sodio, omega 3 y 6 y fibra vegetal. Fijaos qué maravilla y seguro que me he dejado algo.

En la siguiente imagen se aprecian los diferentes tipos de gazpacho con los que comercializa Biosabor

Por si esto fuera poco, nuestra segunda razón es su inmenso poder antioxidante ya que tiene Licopenos y carotenoides de los tomates y verduras, más los fenoles provenientes del aceite. Son por tanto tres tipos distintos de antioxidante. Los antioxidantes son sustancias que ayudan a que nuestras células no envejezcan rápidamente y en este aspecto, pocos alimentos son tan antioxidantes como el gazpacho.

Nuestra tercera razón es que debido a esta capacidad antioxidante también es buenísimo para preparar nuestra piel para los rayos solares. Venimos del invierno y tenemos la piel desprotegida ante el sol. Esa defensa natural se llama melanina, y gracias al licopeno del tomate, junto con la vitamina C del pimiento, nuestra piel la activa con más rapidez. Esto hace que se pueda defender de los radicales libres y de los rayos solares. Así mismo, ayuda a que dure más el bronceado y es un antiarrugas natural.

En la siguiente imagen se aprecia una persona degustando uno de los gazpachos de Biosabor.

Vamos con la cuarta razón. Como madre os puedo decir que dar gazpacho a los niños es un descanso. Es un alimento que puede tomar toda la familia, tanto si eres niño como personas de la tercera edad. A todos beneficia y aporta hidratación además de nutrir. Uno de los problemas en las personas mayores es que pierden las ganas de beber agua, y fácilmente, se pueden deshidratar. El gazpacho es una alternativa más llamativa y atractiva que el agua e igualmente hidratante.

Y por último y como quinta razón, os diré que el gazpacho es el mejor aliado para la “operación bikini” y para mantener tu peso esos meses de verano tan dados a los excesos. Si estás haciendo una dieta de cara al verano lo puedes incluir seguro. Ya sea dieta cetogénica, de disminución de calorías, o cualquier tipo de dieta, siempre hay cabida para el gazpacho, ya que su índice glucémico es mínimo y por el contrario sus propiedades nutricionales son máximas. Puedes utilizarlo como sustitutivo de comidas entre horas o de primer plato, sabiendo que estarás hidratada, nutrida y que te aportará mucha energía.

Se aprecia el bote de gazpacho fresco abierto de Biosabor.

Creo que después de esto ya estás convencida o convencido de que el gazpacho no puede faltar en tu vida, ni en la de tu familia.

En Bio Sabor, nos preocupamos de que nuestro gazpacho ecológico mantenga todas sus propiedades nutricionales para que, a la comodidad de comprarlo ya hecho, no le falte la calidad que te mereces.

Mira nuestra web y encontrarás varios tipos de gazpachos, seguro que encuentras el que más te gusta.

3 Razones para alimentar a los bebés y niños con alimentos ecológicos

3 Razones para alimentar a los bebés y niños con alimentos ecológicos

La maternidad y paternidad hace que nos replanteemos muchos temas. Uno de los más importantes es la alimentación de nuestros hijos. Aunque hayamos sido malos comedores o adictos a la comida basura, algo en nuestro interior, un instinto natural, nos dice que debemos reeducarnos y alimentar con calidad a nuestros hijos.

Hoy os voy a dar 3 razones de peso científico, por las que los bebés o niños pequeños deben ser alimentados con productos naturales y ecológicos:

Razón número 1.   Mayor ingesta de tóxicos

Los seres humanos duplicamos nuestro peso de nacimiento, a los 6 meses de vida. Y antes de los cuatro años de vida, duplicamos la estatura. Este excesivo crecimiento, tanto de peso como de estatura, exige mayor aporte de comida por kilogramo de peso que un adulto. Esto significa que, en proporción, un niño ingiere más alimentos que un adulto. Si los componentes de su alimentación son saludables, todo estará equilibrado, pero si entre los componentes de sus frutas o verduras se encuentran pesticidas y plaguicidas, entonces podemos empezar a tener problemas, ya que, en proporción, ingerirán mayor cantidad de tóxicos.

Una alimentación con productos ecológicos disminuye o deja a cero estas sustancias tan nocivas.

Razón número 2.   Insuficiente capacidad de destoxificación

Muchas veces cometemos el error de pensar que un bebe es un adulto en pequeñito. No, un bebé nace sin terminar de desarrollar sus órganos y sistemas. Le llevará mucho tiempo lograrlo. El sistema inmunológico, el desarrollo cerebral, la vista, el intestino, son algunos ejemplos de cómo nacemos “inacabados”. Pasa lo mismo con el sistema encargado de limpiar o destoxificar sus cuerpecillos de las sustancias tóxicas. El resultado es que esas sustancias nocivas se quedan en su cuerpo más tiempo, pudiendo producir daños en sus órganos o sistemas inmaduros. La etapa de la formación y desarrollo del ser humano, es crítica y, por tanto, es la más expuesta por su indefensión. Si evitamos esa exposición a los tóxicos nos aseguraremos de que su desarrollo será sano y natural.

Razón número 3.    Disruptores hormonales

¿Qué son los disruptores hormonales o endocrinos?

Son sustancias químicas que alteran nuestros mecanismos hormonales. Algunas veces porque ocupan el lugar de nuestras hormonas, otras veces porque las bloquean, o incluso llegan a modificar la síntesis hormonal.  

Se acumulan en el tejido graso de los bebés o adultos, se transmiten a través de la cadena alimentaria y de madres a hijos. Estudios científicos han constatado que el hijo o hija primogénita, carga el 60% de los tóxicos de la madre, transmitidos a través de la placenta y de la lactancia.

Nicolás Olea, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granadaes uno de los mayores expertos en el estudio del impacto de los disruptores endocrinos en la salud humana. Escribió un libro divulgativo, titulado “Libérate de tóxicos” y da numerosas charlas en hospitales, así como entrevistas en todos los medios de comunicación. Este investigador y experto a nivel mundial, afirma que:

“Las fases de mayor susceptibilidad a los tóxicos, son embrión, feto y primera infancia, cuando los sistemas hormonales son más frágiles y se están formando. En los primeros mil días de una persona (de la gestación al segundo cumpleaños) se decide todo lo que va a pasar con el adulto: tendencia a la obesidad, problemas tiroideos, infertilidad… Por eso, sobre todo en esta fase, hay que cuidar la nutrición y la contaminación a través de ella.”

Estos tóxicos tan nocivos, pueden encontrarse en pesticidas, componentes electrónicos, juguetes, productos de limpieza, cosméticos, ambientadores, así como en alimentos y sus envases, ya sea como aditivos o contaminantes. Algunos de ellos son: dioxinas, PCB, bisfenoles; ftalatos (asociados a plásticos); hormonas sintéticas para el engorde de ganado; anticonceptivos; pesticidas, herbicidas; filtros UV en protectores solares; conservantes en productos cosméticos…

Como veis, son muchos los productos en los que se encuentran, lo que hace que sea más peligroso, ya que no sólo están en un alimento, o un objeto que podamos eliminar sin mucho esfuerzo, sino que los hayamos en casi todo los que podemos consumir si no es ecológico o natural.

Se les relaciona y responsabiliza con cánceres de tipo hormonal, con problemas o trastornos neurológicos, fibromialgias, infertilidad, alteraciones genéticas, alteraciones hormonales, obesidad, y un largo etcétera.

Es un tema demasiado importante como para no prestarle atención. Merece un esfuerzo y aunque soy consciente de que nuestra vida es complicada y estresante, no podemos mirar hacia otro lado cuando se trata de salud.

Muchas veces les explico a mis hijos por qué consumimos alimentos ecológicos y mi respuesta es que los consumimos, no por lo que tienen, sino por lo que no tienen: Tóxicos.

La Dieta Mediterránea

La Dieta Mediterránea

Hoy toca hablar de la Dieta mediterránea. Algo que a existido durante siglos, pero que recientemente se ha catalogado. En el año 2010, La UNESCO la reconoció como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La dieta mediterránea consta de alimentos propios de su agricultura local. Podemos abarcar en ella a los países mediterráneos, como España, Grecia, Italia, Portugal, Chipre, etc.

Vamos a ver cuál es la base y en qué consiste esta forma de alimentarse.

En su manera original, está basada en cereales integrales, legumbres, verduras, frutas, aceite de oliva, frutos secos, pescado, lácteos, huevos y cantidades moderadas de carnes (principalmente cordero, cabra, conejos y cerdo).

Es una dieta que va cambiando según las estaciones del año y esto aporta a nuestro cuerpo diferentes nutrientes a lo largo de las distintas estaciones. Por ejemplo, las futas invernales son más carnosas y calóricas, mientras que las frutas veraniegas son muy acuosas, con el fin de hidratarnos más.

¿Cuáles son los beneficios de la dieta Mediterránea?

  • Previene o mejora la diabetes. Al consumir hidratos de carbono complejos, de absorción lenta como son  los cereales integrales, legumbres, verduras y hortalizas, ayudan a regular la glucosa de nuestro organismo.
  • Reduce los niveles de colesterol en sangre, ya que al ser una dieta rica en fibra, ésta envuelve parte del colesterol procedente de los alimentos de origen animal y no es absorbido por nuestro organismo.
  • Es una dieta riquísima en antioxidantes debido a la cantidad de vitaminas y minerales que llegamos a ingerir con esta alimentación.
  • Previene la obesidad y puede ser un factor protector sobre el cáncer de colon. La fibra aportada por las verduras y hortalizas ayuda al tránsito y flora intestinal, equilibrando el peso.
  • Es una dieta cardioprotectora por la cantidad de grasa saludable que se utiliza, como el aceite de oliva (rico en ácidos grasos monoinsaturados, betacarotenos, y vitamina E) y el Omega 3 procedente de los pescados.

Toda la cuenca mediterránea era habitualmente de labranza y pastoreo. Las casas tenían sus huertas y algunos animales como cabras, corderos, cerdos y gallinas para alimentarse. Hay una gran diferencia entre consumir las frutas y verduras recién cortadas a que pasen días y días hasta su consumo. A demás de perder sabor y textura, van perdiendo propiedades. Es difícil consumir estos productos frescos, por eso, Bio Sabor, ofrece a través de su tienda online hortalizas recién recolectadas.

España es el país líder en Europa en producción ecológica de máxima calidad, no es así en su consumo. Es una lástima que productos naturales y libres de pesticidas crucen nuestras fronteras sin que nosotros, los españoles, podamos beneficiarnos de sus nutrientes y sabores.

Hoy en día, la alternativa está muchas veces, en la venta online. Gracias a ello, podemos recibir en nuestras casas productos saludables, ecológicos y frescos, recién cortados de las plantas. Sin intermediarios ni transportes internacionales y con todos sus minerales y vitaminas intactos.

Alimentación en la tercera edad

Alimentación en la tercera edad

Hola, los que seguís el canal ya sabréis que hemos hecho un vídeo sobre la alimentación infantil, otro sobre la alimentación en la infancia, y ahora toca hablar sobre alimentación en la tercera edad.

Hay numerosos estudios que demuestran que los malos hábitos alimentarios pueden causar enfermedades de todo tipo. Así mismo, llevar una buena alimentación está unida a tener una mejor salud física y mental. Por todo esto, nuestra alimentación nos ayudará a llegar a edades avanzadas, con una mejor salud y un menor deterioro.

La tercera edad es una etapa de nuestra vida, donde hay cambios físicos y psicológicos, diferentes a otras etapas. Es necesario nutrir nuestro organismo para que podamos disfrutar y adaptarnos.

Creo que tenemos que romper con los mitos de esa alimentación para abuelitos que no se mueven de casa y llevan una vida sedentaria. Actualmente los abuelos y, sobre todo las abuelas, cuidan de nietos, salen a comprar, cargan peso y en su tiempo libre, caminan para mantenerse ágiles. Así que no creo que haya que alimentarse con purés, sopas y pescado como algunos recomiendan (no tengo nada en contra de estos alimentos, es sólo que podemos afinar más en la dieta)

Veamos qué es lo que tenemos que reforzar en esta etapa:

  • Sistema óseo
  • Sistema digestivo
  • Sistema circulatorio
  • Estrés oxidativo o envejecimiento de las células

Algunas personas mayores sufren descalcificación o enfermedades relacionadas con los huesos. La alimentación puede hacer mucho en estos casos pero no tenemos que dejarnos llevar por la publicidad o por ideas preconcebidas. Cuando pensamos en este mineral, creemos que la leche es la única opción para aportar calcio. La realidad es quela mejor aportación cálcica es el calcio vegetal, que según estudios, es el más absorbido por la barrera intestinal, hasta un 75%, frente al 40% de absorción del calcio animal.

Este calcio vegetal se encuentra en frutas, vegetales, algunos frutos secos como almendras y en legumbres: espinacas, col rizada, berros, soja, garbanzos, almendras, higos secos.

Y pescados como: sardinas, salmón, almejas y berberechos.

Es muy importante que mastiquemos bien los alimentos para que sea mayor la absorción de este mineral. Por otro lado, la vitamina D y el magnesio, son los encargados de que el cuerpo asimile el calcio de los alimentos, por lo que es bueno, muy bueno, la exposición al sol o la suplementación de magnesio a cierta edad.

El sistema digestivo se va deteriorando con la edad, por eso, es común tener problemas de malabsorción o digestiones pesadas. Hay alimentos más difíciles de digerir que otros, pero saber combinar la comida, nos hará poder metabolizarlos más fácilmente y absorber sus nutrientes. Por ejemplo, la proteína, contenida en la carne, se convierte en un alimento que muchos mayores dejan de comer. Si la combinamos con hidratos de carbono como son las patatas, su digestión será muy pesada, mientras que, si la comemos con una ensalada de canónigos, que llevan enzimas digestivas en su composición, nuestra digestión será mejor.

Las frutas que más enzimas digestivas tiene son el kiwi, la piña y, sobre todo, la papaya. Es muy recomendable, para las personas con digestiones pesadas, tomar papaya de postre ya que sus enzimas digestivas ayudan a nuestro estómago e intestino.

El sistema circulatorio es el encargado de mandar, sangre, oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo. Es muy importante mantenerlo sano y sin inflamaciones. Con la edad va empeorando causando muchas enfermedades, aunque la alimentación puede ayudar mucho a mejorarlo. La comida con grasas trans o los alimentos procesados producen inflamaciones crónicas, llegando a provocar envejecimiento de las arterias y venas. Por otro lado, alimentos como el ajo, el jengibre o la cúrcuma, han demostrado a través de estudios, que favorecen la circulación debido a sus propiedades anticoagulantes y antinflamatorias. Así mismo, el limón, las nueces, el mijo, las pipas de girasol o la cebolla, ayudan a la prevención de trombosis y hacen que la sangre circule correctamente.

En la actualidad, muchos médicos e investigadores hablan de dietas o alimentos antioxidantes, que es lo mismo que decir antienvejecimiento.

Los antioxidantes como la vitamina A (betacaroteno), C, E, flavonoides, polifenoles y selenio, constituyen la base de todo tratamiento antienvejecimiento. Podemos obtenerlos en los pimientos, tomates, el brócoli, las berenjenas, los corazones de alcachofa, el perejil, las coles de Bruselas, los frutos con cáscara (nueces, avellanas…), las fresas, el té verde, el marisco y la carne roja, entre otros.

Uno de los alimentos más antioxidante de la dieta mediterránea es el gazpacho, ya que es la concentración de minerales y vitaminas crudos. Yo recomiendo su consumo durante todo el año, no sólo los meses de verano, ya que debería considerarse el elixir de la juventud.

Hay que hacer una mención especial a las sustancias que causan envejecimiento celular como son los pesticidas, la polución, el azúcar, grasas trans y algunos aditivos alimentarios. Nuestra alimentación actual tiende a estar muy contaminada de estos elementos, unidos a diversas enfermedades y trastornos. Por ello, debemos consumir alimentos ecológicos, libres de sustancias nocivas, que no sólo favorecen nuestra salud sino también la del planeta.

ADITIVOS ALIMENTARIOS

ADITIVOS ALIMENTARIOS

A todos no ha ocurrido que vamos al supermercado y compramos alimentos que creemos conocer, aunque la realidad es que no tenemos la menor idea de cuáles son sus ingredientes. Pongamos por ejemplo el pan. Uno creería que lleva harina, sal, levadura y agua, pero en su etiqueta leemos 15 ingredientes, 11 de lo cuales, no conocemos. Esos ingredientes extras, suelen ser aditivos alimentarios, y de esas sustancias os vamos a hablar hoy.

Es importante saber que la mayoría de los alimentos que consumimos a diario contienen aditivos. Algunos tipos de pan, platos preparados, cereales para el desayuno, carnes y fiambres envasados, refrescos, pizzas, sopas, salsas, alimentos congelados, etc. La lista es muy larga y nuestro desconocimiento nos deja en una posición de inferioridad como consumidores, ya que no sabemos qué estamos metiendo en nuestro organismo asiduamente.

¿Qué son los aditivos?

Las sustancias que se añaden a los alimentos para mantener o mejorar su inocuidad, su frescura, su sabor, su textura o su aspecto se denominan aditivos alimentarios. Algunos de ellos se llevan empleando desde hace siglos para conservar alimentos, como ocurre con la sal (en carnes como el tocino y los pescados secos), el azúcar (en las mermeladas) y el dióxido de azufre (en el vino).

Vamos a explicaros su clasificación en función de lo que ejerce el aditivo en los alimentos:

1. Aditivos que modifican características organolépticas o sensoriales del alimento. Por ejemplo: acidulantes, colorantes, potenciadores del sabor, edulcorantes, aromatizantes, humectantes, espesantes, emulsificantes, etcétera.

2. Aditivos que modifican características físicas o químicas del producto. Entre los que se encuentran: estabilizantes, acidulantes, emulgentes, gelificantes, espesantes…

3. Aditivos que modifican la duración de la comida. Algunos de los más conocidos son: humectantes, conservadores, encurtantes o antioxidantes.

Una característica de estas sustancias es que se nombran con la letra E seguida de números. Esa letra indica que ha pasado los controles sanitarios y que ha sido aprobada por la Unión Europea.

A continuación, aparecen los 3 o 4 dígitos:

  • El primer dígito indica la categoría a la cual pertenece el aditivo, el tipo de aditivo que es: E-1XX: colorantes; E-2XX: conservantes; E-3XX: antioxidantes; E-4XX: estabilizantes, emulgentes, espesantes, gelificantes y emulsionantes; E-5XX: acidulantes, correctores de la acidez, antiaglomerantes E-6XX: potenciadores del sabor; E-9XX: edulcorantes, varios.
    • El segundo dígito hace referencia a la familia del aditivo (en el caso de los colorantes indica el color, en el de los antioxidantes el grupo químico al que pertenecen).
    • El resto de dígitos se refieren a la especie en concreto y sirve para identificar la sustancia.

La industria alimentaria recurre a los aditivos por diversas razones, ninguna de ellas tiene que ver con su valor nutricional. Es decir, no tratan de hacer los alimentos más nutritivos sino alargar la duración, abaratarlos, conseguir que ofrezcan siempre la misma textura, el mismo color y sabor y, sobre todo, que su aspecto resulte atractivo a los potenciales compradores.

Los consumidores nos hemos acostumbrado a unos sabores demasiado dulces, salados e intensos. Ocurre lo mismo con las texturas, todo debe estar esponjoso, con una cremosidad y colores que nos son naturales. Así que nosotros mismos, demandamos esta artificialidad a la hora de comprar, convirtiéndonos en cómplices.

Se estima que al cabo de una año, una persona puede ingerir de 3kg a 25kg de aditivos en función del tipo de dieta que lleve. Lo más escalofriante es que los niños son los mayores consumidores de estos químicos, ya que la mayoría se añaden a los alimentos infantiles.

El problema que se presenta en la actualidad es que estas sustancias, aun estando admitidas por la Unión Europea, no están suficientemente estudiadas en el tiempo. No se sabe qué repercusión pueden tener en nuestro organismo, en determinadas cantidades, durante determinados periodos temporales.

Hay numerosos estudios que las relacionan con alteraciones hormonales, alergias, asma, hiperactividad infantil, incluso cánceres. Son demasiadas voces las que resuenan entre médicos y nutricionistas como para no hacerse eco y optar por la prudencia.

Por todo ello, desde Bio Sabor, una empresa ecológica que opta por la eliminación de tóxicos en sus alimentos, recomendamos una vuelta a la esencia. Sin artificios, ni químicos innecesarios nutricionalmente.

La opción más natural, siempre será la opción más saludable.

La alimentación en la adolescencia

La alimentación en la adolescencia

El vídeo de hoy trata sobre cuál es la alimentación más adecuada en la adolescencia. Nuestro cuerpo va evolucionando y cambiando a lo largo de nuestra vida. Aunque una dieta equilibrada, natural y sana aporta todos los nutrientes necesarios, no está demás hablar de las necesidades específica de cada etapa. En esta ocasión, hablaremos sobre los requerimientos nutricionales que hay en la etapa de la adolescencia.

¿Qué es la adolescencia?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la adolescencia como la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años. Normalmente la dividen en dos fases; adolescencia temprana de 12 a 14 años y adolescencia tardía de 15 a 19 años. En cada una de estas etapas se presentan cambios fisiológicos (estimulación y funcionamiento de los órganos por hormonas, femeninas y masculinas), estructurales (anatómicos), psicológicos (integración de la personalidad e identidad) y la adaptación a los cambios culturales y/o sociales.

Como explicaremos a continuación, los adolescentes deben reforzar algunos nutrientes en sus dietas cotidianas ya que, en esta etapa de sus vidas, la talla y el peso aumentan de forma exagerada. Un 20% en la talla y un 50% en el peso.

Estas son las claves alimentarias en esta etapa de crecimiento y explosión vital:

  • “Más madera” Igual que el camarote de los hermanos Marx, el cuerpo adolescente necesita mayor número de calorías de calidad. La demanda energética está entre 2.200kcal y 2.800 Kcal por día. Estas calorías no deben ser vacías. Esto significa que deben comer alimentos con nutrientes. No es lo mismo comer una ración de salmón, que tiene muchas calorías y gran cantidad de omega, que una bolsa de patatas fritas con un refresco, que teniendo las mismas calorías no aportan nutrientes. Esta última opción hacer que el cuerpo engorde y no sacia su necesidad de minerales, proteínas, vitaminas, etc. 
  • El aporte proteico es vital para cubrir el proceso de formación y crecimiento de nuevos tejidos y estructuras orgánicas. Las proteínas tienen que estar incluidas en abundancia. Las encontramos en la carne y pescado, así como en legumbres.
  • Es importante evitar deficiencias vitamínicas. Las exigencias en vitaminas responden a las necesidades metabólicas derivadas de una mayor ingesta alimentaria. En teoría estos aportes están cubiertos con una buena dieta, pero es frecuente detectar niveles inferiores, sobre todo en las vitaminas B1, B6, B12 y ácido fólico.

Las sardinas son uno de los alimentos con más vitaminas del complejo B. Las legumbres y las yemas de los huevos aportan una alta cantidad también.

No debemos olvidarnos de la importancia de la vitamina C ya que facilita la absorción del hierro alimentario. Para asegurar estas necesidades vitamínicas es importante contar con una variedad de alimentos y la presencia diaria de frutas y verduras a ser posibles ecológicas.

  • ¡Hierro por favor! Las necesidades diarias de hierro son altas para dar respuesta al aumento de la masa muscular y del volumen sanguíneo (glóbulos rojos). Tenemos que tener en cuenta que es el inicio de la menstruación, así que el aporte debe ser elevado para evitar anemias. Lo encontramos en carnes rojas, mariscos, legumbres, espinacas, semillas de calabaza, Quinua, brócoli, tofu, etc.
  • Extra de calcio para los huesos. Prácticamente el 90% de la masa ósea queda constituida durante la adolescencia. Alrededor de los 30 años se produce la consolidación ósea, por lo que la adolescencia es un periodo clave para prevenir enfermedades óseas o problemas de osteoporosis en el futuro. Las recomendaciones aconsejan un aporte diario entre 1.200 y 1.500 mg. Para cubrir estas necesidades diarias de calcio podemos consumir no sólo productos lácteos sino: arroz integral, legumbres, almendras, higos, verduras de hoja verde, sésamo, algas, etc.
  • Que no falte el zinc. El zinc es un mineral esencial para nuestro organismo, ayuda al desarrollo óseo, fortalece el sistema inmunológico, interviene en los procesos hormonales, etc. El déficit de zinc en la adolescencia puede provocar un crecimiento deficiente, alteraciones hormonales y futuras patologías. Alimentos ricos en este mineral son las legumbres y frutos secos. Si el aporte proteico es adecuado, los requerimientos de este mineral han de quedar perfectamente cubiertos con la alimentación.

Todas estas recomendaciones se completan con un buen número de horas de sueño, muy necesario para esos cuerpos que se esfuerzan tanto cada día. ¡Crecer es agotador!

Debemos combatir los errores frecuentes que se cometen en la adolescencia como son los horarios irregulares, adicción a la comida basura o azucarada, y volverse más sedentario.

Una buena alimentación, no sólo les hará pasar esta etapa de forma saludable, evitando enfermedades, ayudándoles en su equilibrio psicológico, sino que también, sentará las bases nutricionales de futuros adultos. 

Nuestro sistema inmunológico.

Nuestro sistema inmunológico.

Vivimos en una época en la que el Sistema Inmunológico está en boca de muchos expertos. Siempre es necesario tener un Sistema Inmune sano y alerta, pero frente a una pandemia, cobra especial protagonismo nuestra propia defensa natural.

Hoy hemos charlado con el médico internista Juan Antonio Montes para que nos pueda dar algo más de luz sobre cómo la alimentación repercute, tanto ayudando como perjudicando, a nuestra salud.

Como habréis visto en el vídeo, nuestro ponente hablaba de cómo nutrir y ayudar, a través de la alimentación, a nuestras barreras defensivas.

El Sistema inmunitario tiene tres barreras de defensa:

  • La primera barrera está compuesta por las mucosas, la piel, el pelo, ácidos estomacales, enzimas, flora intestinal y epidérmica, etc.
  • La segunda barrera es el llamado Sistema Inmunitario Innato, con el que nacemos y no cambia durante toda nuestra vida. Son las células fagocitas, células killer (células asesinas), el proceso inflamatorio, proteínas antibacterianas, etc.
  • La tercera barrera es el Sistema Inmunitario Adaptativo. Este sistema se va haciendo a lo largo de nuestra vida y varía según la enfermedad. Aquí, las células reinas son los linfocitos que actúan de un modo muy específico contra los invasores. Están dotados de memoria para que su respuesta a esos virus o bacterias malignas, sea muy rápida.

A través de una alimentación adecuada, podemos ayudar a que las barreras estén fuertes frente a los patógenos o por el contrario, si nos alimentamos mal, podemos provocar que dichas barreras no solo no nos defiendan, sino que se pongan en nuestra contra, llegando a dañarnos.

Por todo esto, nuestras recomendaciones alimentarias para reforzar nuestras tres barreras inmunitarias son las siguientes:

  • Vitamina A. Se encuentra en carnes, pescados y derivados lácteos. Y en forma de provitamina A en frutas de color naranja, en verduras (sobre todo de hojas grandes y verdes) y vegetales.
  • Vitamina D. La obtenemos del sol por eso es muy importante intentar exponerse los rayos solares en invierno. A través de los alimentos, la localizamos en la leche y la yema de los huevos.
  • Vitamina C. Uno de nuestros mayores antioxidantes. La hayamos en frutas y verduras, pero sobre todo en los cítricos, pimientos rojos, brócoli, tomates y en verduras de hojas verdes.
  • Omega 3. Nuestra necesidad de Ácidos grasos Omega 3 es notable, ya que el cuerpo no los produce. Los podemos encontrar en los pescados, sobre todo en el salmón y el atún. También los obtenemos a través de nueces, semillas y aceites saludables.
  • Proteínas. Se hayan en las carnes y pescados de forma completa, es decir, con todos los aminoácidos necesarios. También están en las plantas, pero de forma incompleta. Es necesario ingerir proteínas frecuentemente ya que el cuerpo no las almacena.

Tan necesario es reforzar nuestras barreras a través de la alimentación, como no dañarlas. La forma en la que nos auto dañamos es a través de la comida muy procesada, como la bollería industrial, platos precocinados, pizzas preparada, etc.  Estos alimentos están llenos de aditivos químicos, grasas trans, azúcares y exceso de sal. No poseen nutrientes, por ello se les suele llamar comida vacía. Aportan gran cantidad de calorías sin nutrir a nuestro organismo, provocándole inflamación crónica, desnutrición y enfermedades. Cuando Hipócrates dijo aquella famosa frase: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” ya sabía lo necesario que es alimentarse bien para que tu Sistema Inmunológico pueda hacer su cometido, protegernos y sanarnos.