Salud

3 Razones para alimentar a los bebés y niños con alimentos ecológicos

3 Razones para alimentar a los bebés y niños con alimentos ecológicos

La maternidad y paternidad hace que nos replanteemos muchos temas. Uno de los más importantes es la alimentación de nuestros hijos. Aunque hayamos sido malos comedores o adictos a la comida basura, algo en nuestro interior, un instinto natural, nos dice que debemos reeducarnos y alimentar con calidad a nuestros hijos.

Hoy os voy a dar 3 razones de peso científico, por las que los bebés o niños pequeños deben ser alimentados con productos naturales y ecológicos:

Razón número 1.   Mayor ingesta de tóxicos

Los seres humanos duplicamos nuestro peso de nacimiento, a los 6 meses de vida. Y antes de los cuatro años de vida, duplicamos la estatura. Este excesivo crecimiento tanto de peso como de estatura exige mayor aporte de comida por kilogramo de peso que un adulto. Esto significa que, en proporción, un niño ingiere más alimentos que un adulto. Si los componentes de su alimentación son saludables, todo estará equilibrado, pero si entre los componentes de sus frutas o verduras se encuentran pesticidas y plaguicidas, entonces podemos empezar a tener problemas, ya que, en proporción, ingerirán mayor proporción de tóxicos.

Una alimentación con productos ecológicos disminuye o deja a cero estas sustancias tan nocivas.

Razón número 2.   Insuficiente capacidad de destoxificación

Muchas veces cometemos el error de pensar que un bebe es un adulto en pequeñito. No, un bebé nace sin terminar de desarrollar sus órganos y sistemas. Le llevará mucho tiempo lograrlo. El sistema inmunológico, el desarrollo cerebral, la vista, el intestino, son algunos ejemplos de cómo nacemos “inacabados”. Pasa lo mismo con el sistema encargado de limpiar o destoxificar sus cuerpecillos de las sustancias tóxicas. El resultado es que esas sustancias nocivas se quedan en su cuerpo más tiempo, pudiendo producir daños en sus órganos o sistemas inmaduros. La etapa de la formación y desarrollo del ser humano, es crítica y, por tanto, es la más expuesta por su indefensión. Si evitamos esa exposición a los tóxicos nos aseguraremos de que su desarrollo será sano y natural.

Razón número 3.    Disruptores hormonales

¿Qué son los disruptores hormonales o endocrinos?

Son sustancias químicas que alteran nuestros mecanismos hormonales. Algunas veces porque ocupan el lugar de nuestras hormonas, otras veces porque las bloquean, o incluso llegan a modificar la síntesis hormonal.  

Se acumulan en el tejido graso de los bebés o adultos, se transmiten a través de la cadena alimentaria y de madres a hijos. Estudios científicos han constatado que el hijo o hija primogénita, carga el 60% de los tóxicos de la madre, transmitidos a través de la placenta y de la lactancia.

Nicolás Olea, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granadaes uno de los mayores expertos en el estudio del impacto de los disruptores endocrinos en la salud humana. Este investigador asegura que las fases de mayor susceptibilidad son embrión, feto y primera infancia, cuando los sistemas hormonales son más frágiles y se están formando. En los primeros mil días de una persona (de la gestación al segundo cumpleaños) se decide todo lo que va a pasar con el adulto: tendencia a la obesidad, problemas tiroideos, infertilidad… Por eso sobre todo en esta fase hay que cuidar la nutrición y la contaminación a través de ella.

Estos tóxicos tan nocivos, pueden encontrarse en pesticidas, componentes electrónicos, juguetes, productos de limpieza, cosméticos, ambientadores, así como en alimentos y sus envases, ya sea como aditivos o contaminantes. Algunos de ellos son: dioxinas, PCB, bisfenoles; ftalatos (asociados a plásticos); hormonas sintéticas para el engorde de ganado; anticonceptivos; pesticidas, herbicidas; filtros UV en protectores solares; conservantes en productos cosméticos…

Como veis, son muchos los productos en los que se encuentran, lo que hace que sea más peligroso, ya que no sólo están en un alimento, o un objeto que podamos eliminar sin mucho esfuerzo, sino que se encuentran en casi todo los que podemos consumir si no es ecológico.

Se les relaciona y responsabiliza con cánceres de tipo hormonal, con problemas o trastornos neurológicos, fibromialgias, infertilidad, alteraciones genéticas, alteraciones hormonales, obesidad, y un largo etcétera.

Es un tema demasiado importante como para no prestarle atención. Merece un esfuerzo y aunque soy consciente de que nuestra vida es complicada y estresante, no podemos mirar hacia otro lado cuando se trata de salud.

Muchas veces les explico a mis hijos por qué consumimos alimentos ecológicos y mi respuesta es que los consumimos, no por lo que tienen, sino, por lo que no tienen: Tóxicos.

La Dieta Mediterránea

La Dieta Mediterránea

Hoy toca hablar de la Dieta mediterránea. Algo que a existido durante siglos, pero que recientemente se ha catalogado. En el año 2010, La UNESCO la reconoció como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La dieta mediterránea consta de alimentos propios de su agricultura local. Podemos abarcar en ella a los países mediterráneos, como España, Grecia, Italia, Portugal, Chipre, etc.

Vamos a ver cuál es la base y en qué consiste esta forma de alimentarse.

En su manera original, está basada en cereales integrales, legumbres, verduras, frutas, aceite de oliva, frutos secos, pescado, lácteos, huevos y cantidades moderadas de carnes (principalmente cordero, cabra, conejos y cerdo).

Es una dieta que va cambiando según las estaciones del año y esto aporta a nuestro cuerpo diferentes nutrientes a lo largo de las distintas estaciones. Por ejemplo, las futas invernales son más carnosas y calóricas, mientras que las frutas veraniegas son muy acuosas, con el fin de hidratarnos más.

¿Cuáles son los beneficios de la dieta Mediterránea?

  • Previene o mejora la diabetes. Al consumir hidratos de carbono complejos, de absorción lenta como son  los cereales integrales, legumbres, verduras y hortalizas, ayudan a regular la glucosa de nuestro organismo.
  • Reduce los niveles de colesterol en sangre, ya que al ser una dieta rica en fibra, ésta envuelve parte del colesterol procedente de los alimentos de origen animal y no es absorbido por nuestro organismo.
  • Es una dieta riquísima en antioxidantes debido a la cantidad de vitaminas y minerales que llegamos a ingerir con esta alimentación.
  • Previene la obesidad y puede ser un factor protector sobre el cáncer de colon. La fibra aportada por las verduras y hortalizas ayuda al tránsito y flora intestinal, equilibrando el peso.
  • Es una dieta cardioprotectora por la cantidad de grasa saludable que se utiliza, como el aceite de oliva (rico en ácidos grasos monoinsaturados, betacarotenos, y vitamina E) y el Omega 3 procedente de los pescados.

Toda la cuenca mediterránea era habitualmente de labranza y pastoreo. Las casas tenían sus huertas y algunos animales como cabras, corderos, cerdos y gallinas para alimentarse. Hay una gran diferencia entre consumir las frutas y verduras recién cortadas a que pasen días y días hasta su consumo. A demás de perder sabor y textura, van perdiendo propiedades. Es difícil consumir estos productos frescos, por eso, Bio Sabor, ofrece a través de su tienda online hortalizas recién recolectadas.

España es el país líder en Europa en producción ecológica de máxima calidad, no es así en su consumo. Es una lástima que productos naturales y libres de pesticidas crucen nuestras fronteras sin que nosotros, los españoles, podamos beneficiarnos de sus nutrientes y sabores.

Hoy en día, la alternativa está muchas veces, en la venta online. Gracias a ello, podemos recibir en nuestras casas productos saludables, ecológicos y frescos, recién cortados de las plantas. Sin intermediarios ni transportes internacionales y con todos sus minerales y vitaminas intactos.

Alimentación en la tercera edad

Alimentación en la tercera edad

Hola, los que seguís el canal ya sabréis que hemos hecho un vídeo sobre la alimentación infantil, otro sobre la alimentación en la infancia, y ahora toca hablar sobre alimentación en la tercera edad.

Hay numerosos estudios que demuestran que los malos hábitos alimentarios pueden causar enfermedades de todo tipo. Así mismo, llevar una buena alimentación está unida a tener una mejor salud física y mental. Por todo esto, nuestra alimentación nos ayudará a llegar a edades avanzadas, con una mejor salud y un menor deterioro.

La tercera edad es una etapa de nuestra vida, donde hay cambios físicos y psicológicos, diferentes a otras etapas. Es necesario nutrir nuestro organismo para que podamos disfrutar y adaptarnos.

Creo que tenemos que romper con los mitos de esa alimentación para abuelitos que no se mueven de casa y llevan una vida sedentaria. Actualmente los abuelos y, sobre todo las abuelas, cuidan de nietos, salen a comprar, cargan peso y en su tiempo libre, caminan para mantenerse ágiles. Así que no creo que haya que alimentarse con purés, sopas y pescado como algunos recomiendan (no tengo nada en contra de estos alimentos, es sólo que podemos afinar más en la dieta)

Veamos qué es lo que tenemos que reforzar en esta etapa:

  • Sistema óseo
  • Sistema digestivo
  • Sistema circulatorio
  • Estrés oxidativo o envejecimiento de las células

Algunas personas mayores sufren descalcificación o enfermedades relacionadas con los huesos. La alimentación puede hacer mucho en estos casos pero no tenemos que dejarnos llevar por la publicidad o por ideas preconcebidas. Cuando pensamos en este mineral, creemos que la leche es la única opción para aportar calcio. La realidad es quela mejor aportación cálcica es el calcio vegetal, que según estudios, es el más absorbido por la barrera intestinal, hasta un 75%, frente al 40% de absorción del calcio animal.

Este calcio vegetal se encuentra en frutas, vegetales, algunos frutos secos como almendras y en legumbres: espinacas, col rizada, berros, soja, garbanzos, almendras, higos secos.

Y pescados como: sardinas, salmón, almejas y berberechos.

Es muy importante que mastiquemos bien los alimentos para que sea mayor la absorción de este mineral. Por otro lado, la vitamina D y el magnesio, son los encargados de que el cuerpo asimile el calcio de los alimentos, por lo que es bueno, muy bueno, la exposición al sol o la suplementación de magnesio a cierta edad.

El sistema digestivo se va deteriorando con la edad, por eso, es común tener problemas de malabsorción o digestiones pesadas. Hay alimentos más difíciles de digerir que otros, pero saber combinar la comida, nos hará poder metabolizarlos más fácilmente y absorber sus nutrientes. Por ejemplo, la proteína, contenida en la carne, se convierte en un alimento que muchos mayores dejan de comer. Si la combinamos con hidratos de carbono como son las patatas, su digestión será muy pesada, mientras que, si la comemos con una ensalada de canónigos, que llevan enzimas digestivas en su composición, nuestra digestión será mejor.

Las frutas que más enzimas digestivas tiene son el kiwi, la piña y, sobre todo, la papaya. Es muy recomendable, para las personas con digestiones pesadas, tomar papaya de postre ya que sus enzimas digestivas ayudan a nuestro estómago e intestino.

El sistema circulatorio es el encargado de mandar, sangre, oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo. Es muy importante mantenerlo sano y sin inflamaciones. Con la edad va empeorando causando muchas enfermedades, aunque la alimentación puede ayudar mucho a mejorarlo. La comida con grasas trans o los alimentos procesados producen inflamaciones crónicas, llegando a provocar envejecimiento de las arterias y venas. Por otro lado, alimentos como el ajo, el jengibre o la cúrcuma, han demostrado a través de estudios, que favorecen la circulación debido a sus propiedades anticoagulantes y antinflamatorias. Así mismo, el limón, las nueces, el mijo, las pipas de girasol o la cebolla, ayudan a la prevención de trombosis y hacen que la sangre circule correctamente.

En la actualidad, muchos médicos e investigadores hablan de dietas o alimentos antioxidantes, que es lo mismo que decir antienvejecimiento.

Los antioxidantes como la vitamina A (betacaroteno), C, E, flavonoides, polifenoles y selenio, constituyen la base de todo tratamiento antienvejecimiento. Podemos obtenerlos en los pimientos, tomates, el brócoli, las berenjenas, los corazones de alcachofa, el perejil, las coles de Bruselas, los frutos con cáscara (nueces, avellanas…), las fresas, el té verde, el marisco y la carne roja, entre otros.

Uno de los alimentos más antioxidante de la dieta mediterránea es el gazpacho, ya que es la concentración de minerales y vitaminas crudos. Yo recomiendo su consumo durante todo el año, no sólo los meses de verano, ya que debería considerarse el elixir de la juventud.

Hay que hacer una mención especial a las sustancias que causan envejecimiento celular como son los pesticidas, la polución, el azúcar, grasas trans y algunos aditivos alimentarios. Nuestra alimentación actual tiende a estar muy contaminada de estos elementos, unidos a diversas enfermedades y trastornos. Por ello, debemos consumir alimentos ecológicos, libres de sustancias nocivas, que no sólo favorecen nuestra salud sino también la del planeta.

ADITIVOS ALIMENTARIOS

ADITIVOS ALIMENTARIOS

A todos no ha ocurrido que vamos al supermercado y compramos alimentos que creemos conocer, aunque la realidad es que no tenemos la menor idea de cuáles son sus ingredientes. Pongamos por ejemplo el pan. Uno creería que lleva harina, sal, levadura y agua, pero en su etiqueta leemos 15 ingredientes, 11 de lo cuales, no conocemos. Esos ingredientes extras, suelen ser aditivos alimentarios, y de esas sustancias os vamos a hablar hoy.

Es importante saber que la mayoría de los alimentos que consumimos a diario contienen aditivos. Algunos tipos de pan, platos preparados, cereales para el desayuno, carnes y fiambres envasados, refrescos, pizzas, sopas, salsas, alimentos congelados, etc. La lista es muy larga y nuestro desconocimiento nos deja en una posición de inferioridad como consumidores, ya que no sabemos qué estamos metiendo en nuestro organismo asiduamente.

¿Qué son los aditivos?

Las sustancias que se añaden a los alimentos para mantener o mejorar su inocuidad, su frescura, su sabor, su textura o su aspecto se denominan aditivos alimentarios. Algunos de ellos se llevan empleando desde hace siglos para conservar alimentos, como ocurre con la sal (en carnes como el tocino y los pescados secos), el azúcar (en las mermeladas) y el dióxido de azufre (en el vino).

Vamos a explicaros su clasificación en función de lo que ejerce el aditivo en los alimentos:

1. Aditivos que modifican características organolépticas o sensoriales del alimento. Por ejemplo: acidulantes, colorantes, potenciadores del sabor, edulcorantes, aromatizantes, humectantes, espesantes, emulsificantes, etcétera.

2. Aditivos que modifican características físicas o químicas del producto. Entre los que se encuentran: estabilizantes, acidulantes, emulgentes, gelificantes, espesantes…

3. Aditivos que modifican la duración de la comida. Algunos de los más conocidos son: humectantes, conservadores, encurtantes o antioxidantes.

Una característica de estas sustancias es que se nombran con la letra E seguida de números. Esa letra indica que ha pasado los controles sanitarios y que ha sido aprobada por la Unión Europea.

A continuación, aparecen los 3 o 4 dígitos:

  • El primer dígito indica la categoría a la cual pertenece el aditivo, el tipo de aditivo que es: E-1XX: colorantes; E-2XX: conservantes; E-3XX: antioxidantes; E-4XX: estabilizantes, emulgentes, espesantes, gelificantes y emulsionantes; E-5XX: acidulantes, correctores de la acidez, antiaglomerantes E-6XX: potenciadores del sabor; E-9XX: edulcorantes, varios.
    • El segundo dígito hace referencia a la familia del aditivo (en el caso de los colorantes indica el color, en el de los antioxidantes el grupo químico al que pertenecen).
    • El resto de dígitos se refieren a la especie en concreto y sirve para identificar la sustancia.

La industria alimentaria recurre a los aditivos por diversas razones, ninguna de ellas tiene que ver con su valor nutricional. Es decir, no tratan de hacer los alimentos más nutritivos sino alargar la duración, abaratarlos, conseguir que ofrezcan siempre la misma textura, el mismo color y sabor y, sobre todo, que su aspecto resulte atractivo a los potenciales compradores.

Los consumidores nos hemos acostumbrado a unos sabores demasiado dulces, salados e intensos. Ocurre lo mismo con las texturas, todo debe estar esponjoso, con una cremosidad y colores que nos son naturales. Así que nosotros mismos, demandamos esta artificialidad a la hora de comprar, convirtiéndonos en cómplices.

Se estima que al cabo de una año, una persona puede ingerir de 3kg a 25kg de aditivos en función del tipo de dieta que lleve. Lo más escalofriante es que los niños son los mayores consumidores de estos químicos, ya que la mayoría se añaden a los alimentos infantiles.

El problema que se presenta en la actualidad es que estas sustancias, aun estando admitidas por la Unión Europea, no están suficientemente estudiadas en el tiempo. No se sabe qué repercusión pueden tener en nuestro organismo, en determinadas cantidades, durante determinados periodos temporales.

Hay numerosos estudios que las relacionan con alteraciones hormonales, alergias, asma, hiperactividad infantil, incluso cánceres. Son demasiadas voces las que resuenan entre médicos y nutricionistas como para no hacerse eco y optar por la prudencia.

Por todo ello, desde Bio Sabor, una empresa ecológica que opta por la eliminación de tóxicos en sus alimentos, recomendamos una vuelta a la esencia. Sin artificios, ni químicos innecesarios nutricionalmente.

La opción más natural, siempre será la opción más saludable.

La alimentación en la adolescencia

La alimentación en la adolescencia

El vídeo de hoy trata sobre cuál es la alimentación más adecuada en la adolescencia. Nuestro cuerpo va evolucionando y cambiando a lo largo de nuestra vida. Aunque una dieta equilibrada, natural y sana aporta todos los nutrientes necesarios, no está demás hablar de las necesidades específica de cada etapa. En esta ocasión, hablaremos sobre los requerimientos nutricionales que hay en la etapa de la adolescencia.

¿Qué es la adolescencia?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la adolescencia como la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años. Normalmente la dividen en dos fases; adolescencia temprana de 12 a 14 años y adolescencia tardía de 15 a 19 años. En cada una de estas etapas se presentan cambios fisiológicos (estimulación y funcionamiento de los órganos por hormonas, femeninas y masculinas), estructurales (anatómicos), psicológicos (integración de la personalidad e identidad) y la adaptación a los cambios culturales y/o sociales.

Como explicaremos a continuación, los adolescentes deben reforzar algunos nutrientes en sus dietas cotidianas ya que, en esta etapa de sus vidas, la talla y el peso aumentan de forma exagerada. Un 20% en la talla y un 50% en el peso.

Estas son las claves alimentarias en esta etapa de crecimiento y explosión vital:

  • “Más madera” Igual que el camarote de los hermanos Marx, el cuerpo adolescente necesita mayor número de calorías de calidad. La demanda energética está entre 2.200kcal y 2.800 Kcal por día. Estas calorías no deben ser vacías. Esto significa que deben comer alimentos con nutrientes. No es lo mismo comer una ración de salmón, que tiene muchas calorías y gran cantidad de omega, que una bolsa de patatas fritas con un refresco, que teniendo las mismas calorías no aportan nutrientes. Esta última opción hacer que el cuerpo engorde y no sacia su necesidad de minerales, proteínas, vitaminas, etc. 
  • El aporte proteico es vital para cubrir el proceso de formación y crecimiento de nuevos tejidos y estructuras orgánicas. Las proteínas tienen que estar incluidas en abundancia. Las encontramos en la carne y pescado, así como en legumbres.
  • Es importante evitar deficiencias vitamínicas. Las exigencias en vitaminas responden a las necesidades metabólicas derivadas de una mayor ingesta alimentaria. En teoría estos aportes están cubiertos con una buena dieta, pero es frecuente detectar niveles inferiores, sobre todo en las vitaminas B1, B6, B12 y ácido fólico.

Las sardinas son uno de los alimentos con más vitaminas del complejo B. Las legumbres y las yemas de los huevos aportan una alta cantidad también.

No debemos olvidarnos de la importancia de la vitamina C ya que facilita la absorción del hierro alimentario. Para asegurar estas necesidades vitamínicas es importante contar con una variedad de alimentos y la presencia diaria de frutas y verduras a ser posibles ecológicas.

  • ¡Hierro por favor! Las necesidades diarias de hierro son altas para dar respuesta al aumento de la masa muscular y del volumen sanguíneo (glóbulos rojos). Tenemos que tener en cuenta que es el inicio de la menstruación, así que el aporte debe ser elevado para evitar anemias. Lo encontramos en carnes rojas, mariscos, legumbres, espinacas, semillas de calabaza, Quinua, brócoli, tofu, etc.
  • Extra de calcio para los huesos. Prácticamente el 90% de la masa ósea queda constituida durante la adolescencia. Alrededor de los 30 años se produce la consolidación ósea, por lo que la adolescencia es un periodo clave para prevenir enfermedades óseas o problemas de osteoporosis en el futuro. Las recomendaciones aconsejan un aporte diario entre 1.200 y 1.500 mg. Para cubrir estas necesidades diarias de calcio podemos consumir no sólo productos lácteos sino: arroz integral, legumbres, almendras, higos, verduras de hoja verde, sésamo, algas, etc.
  • Que no falte el zinc. El zinc es un mineral esencial para nuestro organismo, ayuda al desarrollo óseo, fortalece el sistema inmunológico, interviene en los procesos hormonales, etc. El déficit de zinc en la adolescencia puede provocar un crecimiento deficiente, alteraciones hormonales y futuras patologías. Alimentos ricos en este mineral son las legumbres y frutos secos. Si el aporte proteico es adecuado, los requerimientos de este mineral han de quedar perfectamente cubiertos con la alimentación.

Todas estas recomendaciones se completan con un buen número de horas de sueño, muy necesario para esos cuerpos que se esfuerzan tanto cada día. ¡Crecer es agotador!

Debemos combatir los errores frecuentes que se cometen en la adolescencia como son los horarios irregulares, adicción a la comida basura o azucarada, y volverse más sedentario.

Una buena alimentación, no sólo les hará pasar esta etapa de forma saludable, evitando enfermedades, ayudándoles en su equilibrio psicológico, sino que también, sentará las bases nutricionales de futuros adultos. 

Nuestro sistema inmunológico.

Nuestro sistema inmunológico.

Vivimos en una época en la que el Sistema Inmunológico está en boca de muchos expertos. Siempre es necesario tener un Sistema Inmune sano y alerta, pero frente a una pandemia, cobra especial protagonismo nuestra propia defensa natural.

Hoy hemos charlado con el médico internista Juan Antonio Montes para que nos pueda dar algo más de luz sobre cómo la alimentación repercute, tanto ayudando como perjudicando, a nuestra salud.

Como habréis visto en el vídeo, nuestro ponente hablaba de cómo nutrir y ayudar, a través de la alimentación, a nuestras barreras defensivas.

El Sistema inmunitario tiene tres barreras de defensa:

  • La primera barrera está compuesta por las mucosas, la piel, el pelo, ácidos estomacales, enzimas, flora intestinal y epidérmica, etc.
  • La segunda barrera es el llamado Sistema Inmunitario Innato, con el que nacemos y no cambia durante toda nuestra vida. Son las células fagocitas, células killer (células asesinas), el proceso inflamatorio, proteínas antibacterianas, etc.
  • La tercera barrera es el Sistema Inmunitario Adaptativo. Este sistema se va haciendo a lo largo de nuestra vida y varía según la enfermedad. Aquí, las células reinas son los linfocitos que actúan de un modo muy específico contra los invasores. Están dotados de memoria para que su respuesta a esos virus o bacterias malignas, sea muy rápida.

A través de una alimentación adecuada, podemos ayudar a que las barreras estén fuertes frente a los patógenos o por el contrario, si nos alimentamos mal, podemos provocar que dichas barreras no solo no nos defiendan, sino que se pongan en nuestra contra, llegando a dañarnos.

Por todo esto, nuestras recomendaciones alimentarias para reforzar nuestras tres barreras inmunitarias son las siguientes:

  • Vitamina A. Se encuentra en carnes, pescados y derivados lácteos. Y en forma de provitamina A en frutas de color naranja, en verduras (sobre todo de hojas grandes y verdes) y vegetales.
  • Vitamina D. La obtenemos del sol por eso es muy importante intentar exponerse los rayos solares en invierno. A través de los alimentos, la localizamos en la leche y la yema de los huevos.
  • Vitamina C. Uno de nuestros mayores antioxidantes. La hayamos en frutas y verduras, pero sobre todo en los cítricos, pimientos rojos, brócoli, tomates y en verduras de hojas verdes.
  • Omega 3. Nuestra necesidad de Ácidos grasos Omega 3 es notable, ya que el cuerpo no los produce. Los podemos encontrar en los pescados, sobre todo en el salmón y el atún. También los obtenemos a través de nueces, semillas y aceites saludables.
  • Proteínas. Se hayan en las carnes y pescados de forma completa, es decir, con todos los aminoácidos necesarios. También están en las plantas, pero de forma incompleta. Es necesario ingerir proteínas frecuentemente ya que el cuerpo no las almacena.

Tan necesario es reforzar nuestras barreras a través de la alimentación, como no dañarlas. La forma en la que nos auto dañamos es a través de la comida muy procesada, como la bollería industrial, platos precocinados, pizzas preparada, etc.  Estos alimentos están llenos de aditivos químicos, grasas trans, azúcares y exceso de sal. No poseen nutrientes, por ello se les suele llamar comida vacía. Aportan gran cantidad de calorías sin nutrir a nuestro organismo, provocándole inflamación crónica, desnutrición y enfermedades. Cuando Hipócrates dijo aquella famosa frase: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” ya sabía lo necesario que es alimentarse bien para que tu Sistema Inmunológico pueda hacer su cometido, protegernos y sanarnos.

Alimentos afrodisiacos, el mejor regalo de San Valentín

Alimentos afrodisiacos, el mejor regalo de San Valentín

En San Valentín todo parece ser corazones, regalitos, cenas y rosas, pero la raíz del amor es mucho más profunda.

Y es que hoy, es un día dedicado al amor y queremos hacerte reflexionar acerca de lo que esto representa. El amor necesita intimidad, que la pareja disfrute de esos momentos que hacen del amor por tu pareja diferente al amor por un familiar o mascota, hablamos de la pasión, el deseo, la chispa, el sexo, si, sexo, esa cosa de la que tan poco hablamos y sin la cual no habrías nacido.
El sexo (independientemente de la calidad) nos dio la vida y el sexo (de buena calidad) nos la mantiene viva. Una vida sexual activa y satisfactoria es el grado máximo de intimidad, genera complicidad entre la pareja y favorece el mantener una buena relación. Personas que establecen buenas relaciones interpersonales tiene más probabilidades de llevar vidas más felices. Si realmente quieres hacer algo por cuidar el amor ya no solo hoy, sino todos los días,  dedícale algo de tiempo a cuidar tu vida sexual, a escuchar a tu pareja, escucharte a ti, a experimentar. ¿Por donde empezar? Si como este es un blog dedicado a alimentación ecológica, un buen punto de partida puede ser conocer los alimentos afrodisiacos y tal vez solo leyendo esta información ya se te ocurran tus propias ideas.

Los alimentos y las especias han sido y son considerados potentes afrodisiacos en múltiples culturas. Por ejemplo, en la India, país de las especias y cuna del kamasutra o tantra, le dan tanta importancia a los afrodisiacos para estimular y mantener la libido como a las diversas posturas.

Fuente:https://universohindu.com/kamasutra-hindu/

 


El carácter afrodisiaco de un alimento puede dárselo bien su forma, sus antecedentes culturales o las sustancias que contienen. Veamos cada uno de ellos:


1. Afrodisiacos por asociación: se basan en la asociación de la apariencia de los órganos reproductores del ser humano. Por ejemplo, el plátano, el pepino, las ostras, y las almejas. Quizás también las manzanas rojas, las fresas, y las peras, que podrían recordar al cuerpo femenino.
2. Afrodisiacos por estimulación de las vías analógicas: estos son los que generalmente actúan con mayor rapidez. Pueden encontrarse en los aromas de ciertos alimentos, los perfumes, e incluso en el polen. Aunque su mecanismo de actuación es un misterio, se puede decir que despiertan los sentidos y en consecuencia el deseo por la otra persona.
3. Afrodisiacos de acción central: Son aquellos que aluden básicamente a toda sustancia específica que logre aumentar el deseo sexual. Éstos pueden ser fármacos, hormonas, alimentos o sustancias con acción desinhibidora que contengan en sus ingredientes la posibilidad de elevar la dopamina del sistema nervioso central. Por ejemplo; la testosterona, melanocitos, MSH, básicamente hormonas afines.
4. Afrodisiacos culturales: estos incluyen aquellos que en la mitología adoptaron forma de afrodisiaco sin serlo necesariamente. Por ejemplo, los mariscos y el ginseng, u otros como el guaraná, algunos picantes, y varios alimentos que contienen péptidos que podrían contribuir a una buena sexualidad e incluso a mejorar la función eréctil en los hombres.


Conozcamos los siete afrodisiacos más populares:


CANELA: es el afrodisiaco por excelencia, su olor seductor y su sabor con capacidad de generar sensación de calor consiguen una estimulación del riego sanguíneo y por tanto una mayor excitación.
CHOCOLATE: le sigue de cerca a la canela, no solo porque su sabor y olor dan pie a diversos juegos corporales sino porque es rico en feniletilamina que aumenta la liberación de dopamina y endorfinas que aumentan la excitación y el deseo.
ALMENDRAS: dan energía gracias a su contenido en ácidos grasos no saturados y tradicionalmente se pensaba que fomentaban la fertilidad femenina. Son ricas en arginina y vitamina B3 que favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos ayudando a la erección y excitación.
MACA: raíz andina utilizada ancestralmente como potenciadora de la libido a través de su acción estimuladora en general y hormonal en particular. Utilizada también en desajustes hormonales.
FRESAS: su olor y forma también han hecho que las fresas se instauren como afrodisiaco popular. Además, son ricas en vitamina C, K, Mg que favorecen el deseo sexual y libido. Lo mismo ocurre con el plátano cuya asociación es clara.
OSTRAS: además de su forma y textura sugerentes, son ricas en zinc, mineral involucrado en la producción de testosterona y deseo sexual.

Raíz de maca

Nuestros amados alimentos, como acabáis de descubrir, no solamente nos pueden proporcionar salud, bienestar y proteger frente a enfermedades, sino que también pueden ayudarnos a mejorar nuestra vida en pareja de la manera más fácil, sana ¡y barata! Como para casi todo en la vida, solo hace falta una buena receta cuyos ingredientes incluyan motivación, curiosidad, ilusión y abundante amor.

Pesticidas, sus toxicidades y porqué los niños deben comer ecológico.

Pesticidas, sus toxicidades y porqué los niños deben comer ecológico.

Escribir este artículo ha supuesto muchas horas de estudio ya que el tema es muy importante y controvertido. Aunque es difícil hacer estudios de la repercusión de los pesticidas a largo plazo en nuestra salud, hay evidencias como para dar la voz de alarma ya que de los 100.000 químicos creados y utilizados actualmente en productos del día a día, incluido cosmética y alimentación, la mayoría no se han evaluado en absoluto. La OMS advierte literalmente en un informe sobre químicos actuales que  “The vast majority of chemicals in current commercial use have not been tested at all” ( la gran mayoría de los químicos de uso comercial actual no han sido probados en absoluto).

Nosotros vamos a hablar de los pesticidas, también llamados plaguicidas y empezaremos aclarando qué son y para qué se usan:

  • Insecticidas (contra insectos)
  • Fungicidas (contra hongos)
  • Herbicidas (para plantas no deseadas)
  • Acaricidas (contra los ácaros)
  • Rodenticidas (contra los roedores)

Algunos son de uso doméstico y otros industriales, pero los principios activos son los mismos en muchos casos.

Dentro de la industria alimentaria, a los pesticidas o plaguicidas se les llama fitosanitarios y engloban a insecticidas, acaricidas, molusquicidas, rodenticidas, plaguicidas, defoliantes, desecantes, fitorreguladores para el crecimiento, antibióticos y bactericidas.

Todos estos productos controlan cualquier plaga, enfermedad o plantas no deseadas. Como he comentado, hay pocos estudios sobre los daños de estos químicos en los consumidores, por lo confuso y difícil que es medir el impacto de todos estos productos en nuestra salud, ya que podemos estar expuestos a ellos durante años provocando enfermedades que no todos los médicos saben relacionar.

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En los cultivos ecológicos no está permito usar fitosanitarios químicos, solo abono orgánico y algunas sustancias naturales. Repito, las verduras y frutas ecológicas están exentas de pesticidas.

Las diferencias entre los cultivos ecológicos y los convencionales a nivel medioambiental son obvias. Mientras que los cultivos ecológicos enriquecen la tierra, los convencionales la empobrecen y llenan de residuos tóxicos. La realidad es que la tierra, los ríos y la atmósfera todavía están contaminados de plaguicidas que llevan años prohibidos por su alta toxicidad pero que tardan décadas en desaparecer.

¿Qué estudios hay qué demuestren los daños de los pesticidas?

Hay innumerables estudios y sentencias judiciales que demuestran las enfermedades que provocan en los trabajadores de grandes plantaciones y en poblaciones aledañas. Las enfermedades más comunes de dichos trabajadores son, cánceres sobre todo hormonales, enfermedades neurológicas, infertilidad, abortos, malformaciones fetales y enfermedades pulmonares. Pero no podemos dejar de ver que son los que manipulan o están expuestos a estos químicos durante su diseminación. Ocurre lo mismo con especies animales expuestas a los pesticidas, bien por aguas contaminadas o por habitar en zonas próximas a los cultivos. La exposición de la fauna silvestre está relacionada con imposex (órganos sexuales masculinos enhembras) e Intersex (características masculinas y femeninas) en artrópodos, moluscos, peces y anfibios, inhibición o alteración de la metamorfosis en invertebrados y anfibios, reducción de capacidad reproductora en invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos y alteración de ratios entre sexos en aves y reptiles, según el estudio de la Agencia European Environmental Agency, 2012.

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¿Qué sustancias perjudiciales tienen los pesticidas que causan estas enfermedades en los animales y humanos?

Los contaminantes hormonales, conocidos como alteradores hormonales o disruptores endocrinos (EDC, Endocrine Disrupting Chemicals en inglés), son sustancias capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal provocando un grave riesgo sobre la salud de las personas y la fauna silvestre. Los disruptores hormonales alteran el mensaje endocrino de varias formas. Pueden mimetizar la hormona ocupando su lugar, pueden bloquear su acción compitiendo por el receptor hormonal, o pueden modificar la síntesis de la hormona o del receptor correspondiente. Como consecuencia, se produce una alteración del sistema hormonal que puede tener consecuencias neurológicas o reproductivas, ya que las hormonas están implicadas en el control de la reproducción, la coordinación de órganos, la organización del cerebro, y el metabolismo, entre otras.

¿Por qué son los niños los más afectados por los disruptores hormonales?

estamos en contacto con estas sustancias influye extremadamente en su capacidad para producir efectos secundarios. Las épocas más sensibles son aquellas en que el cuerpo está en desarrollo y su actividad metabólica y endocrina es mayor, es decir, el desarrollo fetal es la etapa más delicada, junto con los dos primeros años de vida y la adolescencia o pubertad, en la que los cambios hormonales son críticos. Hay que tener en cuenta también, que los bebés o niños pequeños ingieren más cantidad de comida proporcionalmente a su tamaño que los adultos y sin embargo tienen menor capacidad de destoxificación, es decir, sus cuerpecillos u órganos no pueden eliminar los tóxicos con rapidez.

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Hace 10 años los disruptores hormonales eran muy desconocidos, no se sabía que podían sumar sus efectos unos con otros, se pensaba que si no se sobrepasaba una cantidad no afectaban a la salud, pero esa idea se ha desterrado. Con el paso del tiempo y la experiencia se ha llegado a la conclusión de que la mezcla de pequeñas dosis de múltiples sustancias disruptoras hacen que los efectos en vez de ser sumativos sean exponenciales. Es decir, aunque las industrias cumplan los límites legales en sus productos, la exposición que tenemos a tantas sustancias provoca efectos mucho más tóxicos en nuestro organismo que si sumáramos todas y consumiéramos la misma cantidad de solo una sustancia.

En el año 2013 la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó un documento cuya traducción es “El estado de la ciencia sobre Disruptores Endocrinos”, se trata de una revisión de un estudio realizado en 2002. Mientras que en el estudio antiguo, el de 2002 se advertía de los pesticidas y de algunos pocos compuestos persistentes y bioacumulativos (algunos ya prohibidos), en el nuevo documento, la OMS alerta de la existencia de muchas más sustancias con efecto disruptor hormonal que antes no conocíamos. Entre ellas encontramos:

  • Pesticidas de uso habitual e insecticidas de uso doméstico
  • Cosméticos, cremas, cremas solares, perfumes, desodorantes, productos para el pelo, geles, champús, pasta de dientes.
  • Plásticos en forma de Ftalatos o Bisfenol A
  • Restos de anabolizantes y medicamentos
  • Metales pesados como el plomo, arsénico, mercurio o cadmio
  • La e-basura
  • Otros químicos de uso habitual que se pueden encontrar en productos de limpieza, detergentes, suavizantes, etc.

¿Cómo podemos reducir la exposición a los contaminantes?

La comida ecológica es una de las alternativas más eficaz para disminuir los efectos de muchos contaminantes y tóxicos, pero también es necesario leer las etiquetas de todos los productos de belleza, optando por los más naturales y dejando a un lado los parabenos. Así mismo, tenemos que consumir menos plásticos, sustituyéndolos por cristal. Y sobre todo, no utilizar plaguicidas o insecticidas en las habitaciones de los niños o en zonas como colegios o parques.

La OMS habla en su informe de “Principio de Precaución”, muchos estudios sólo se pueden realizar tras años de exposición y para entonces, el daño ya está hecho. Por eso, nuestra responsabilidad como consumidores es informarnos y tratar de sacar nuestras propias conclusiones, a partir de estudios, de teorías que podamos leer o de principios de precaución donde nos advierten de peligros, que aún no están probados científicamente pero que se basan en sospechas fundadas sobre ciertos productos y su riesgo para la salud pública o el medio ambiente.

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4 Alimentos básicos que no pueden faltar en nuestra dieta

4 Alimentos básicos que no pueden faltar en nuestra dieta

Hoy nos aventuramos a hablaros sobre 4 alimentos que desde nuestro punto de vista son fundamentales para una alimentación saludable. Sin duda hay muchos más alimentos sanos, pero nos definimos por los 4 que creemos que son esenciales por sus propiedades.

  1. En nuestro primer puesto están los huevos, un alimento que en los últimos tiempos ha sido víctima de prejuicios equivocados. La primera aclaración que debemos hacer es que tras numerosos estudios se ha desterrado la idea de que los huevos aumentan las grasas saturadas en sangre (colesterolemia). Incluso hay estudios que dejan de manifiesto la necesidad de ingesta de colesterol diaria para combatir la colesterolemia. Los aportes nutricionales del huevo son cuantiosos, aporta proteína de gran calidad ya que contiene todos los aminoácidos esenciales para nuestro organismo como vitaminas, especialmente del complejo B (B1, B2, B12), ácido fólico, biotina, vitaminas A, E y D. Respecto a los minerales, posee fósforo, potasio y magnesio. Algo muy a tener en cuenta es la colina, este nutriente ayuda a la formación del tejido cerebral y es esencial para la memoria.

Creo que queda claro que por sus propiedades antimicrobianas, inmunomoduladoras, antioxidantes y antihipertensivas, el huevo es nuestro número uno. Por supuesto siempre recomendamos que sea ecológico, ya que eso te garantizará que las gallinas no se han alimentado con pienso lleno de insecticidas, no les han dado antibióticos y se han criado en un ambiente más respetuoso.

  1. El brócoli es un aliado perfecto en nuestra nutrición ya que contiene una gran cantidad de vitaminas como la vitamina A, beta-caroteno, niacina, vitamina B1, B2, B6, E, ácido fólico y vitamina C. Precisamente por sus beta-carotenos, isocianatos y la vitamina C tiene alto poder antioxidante que nos protege frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento.

Su alto contenido en beta-caroteno refuerza el sistema inmunológico. En el brócoli, esta pro-vitamina se almacena principalmente en los floretes de intenso color verde.

No podemos olvidar su aporte de luteína (un antioxidante importante para la salud de los ojos) y su gran cantidad de glucosinolatos, un componente muy estudiado para la prevención del cancer.

Como dato curioso, me gustaría contaros que la reina Catalina de Medici, tras la muerte de varios de sus hijos hizo traer desde su Italia natal varias verduras, pero sobre todo el brócoli, para alimentar a los niños. De esa manera consiguió que no se muriera ninguno más.

Para ampliar la información sobre esta magnífica verdura, podéis consulta otro de nuestros artículos.

Nuestro gazpacho de invierno contiene verduras de temporada y brócoli. Es un producto con un alto nivel antioxidante y es un aliado de nuestro sistema inmunológico en los meses de invierno. Se puede tomar caliente, yo se lo doy a mis hijos como primer plato sobre todo esos día que casi no tengo tiempo para cocinar.

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  1. El ajo se ha utilizado a lo largo de la historia de la humanidad como el mejor remedio natural medicinal.

Son innumerables sus propiedades, pero trataremos de resumirlas. Es un potente aliado de la circulación sanguínea gracias a la vitamina B ya que actúa contra el endurecimiento de los vasos sanguíneos. En 1858 Louis Pasteur mostró que el ajo era un antibiótico natural ya que detenía el crecimiento de bacterias que eran preparadas en un cultivo de laboratorio. Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de antibióticos, el ejército ruso lo usó masivamente con unos resultados sorprendentemente buenos. Una investigación más reciente realizada por la Wright State University halló que el ajo puede llegar a ser tan potente como un antibiótico de penicilina.

Reduce los niveles de colesterol, es bueno para la piel y para la circulación gracias a que limpia la sangre debido a su alto contenido en vitaminas A, B y C, causantes también de estimular las funciones hepáticas.

El ajo ecológico es otro de los ingredientes que llevan todos nuestros gazpachos Bio Sabor. Por esa razón nuestros productos pueden ayudar tanto al sistema circulatorio como al inmunológico.

  1. En nuestro cuarto puesto hablaremos de la papaya. Una fruta que creemos fundamental en nuestra alimentación por su alto contenido en vitamina C (más incluso que la naranja) y por su enzima mágica, la papaína que favorece el tracto digestivo.

Es importante recalcar los minerales que contiene como el calcio, hierro, fósforo y mucho potasio, que nos ayudan en las funciones celulares.

Pero si queréis conocer más sobre la papaya, producto que nuestra empresa Bio Sabor produce de forma ecológica, podéis leer este artículo que publicamos hace poco.

 

 

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Verdura ecológica, ¿mejor cruda o cocinada?

Verdura ecológica, ¿mejor cruda o cocinada?

Con respecto a si es mejor comer la verdura cruda o cocinada, existen todo tipo de opiniones y tendencias a favor de una u otra.

La cocina crudivegana, por ejemplo, elabora todos sus ingredientes en crudo para obtener el mayor número de nutrientes de sus ingredientes. Suele elegir frutas y verduras ecológicas para comerlos con piel y aumentar aún más el aporte de nutrientes.

Lo bueno de este tipo de alimentación es que resulta muy creativa y visualmente apetecible, pues utiliza casi cualquier fruta y verdura (menos la berenjena, que cruda es tóxica), elaborada de todo tipo de formas conservando colores y texturas. El inconveniente de seguir este modelo al 100 % es que resulta bastante laborioso y para que no aparezcan deficiencias hay que suplementarla. Pero sí nos ofrece muchas recetas originales y variadas para incorporarlas a nuestro repertorio.

Ahora bien, ¿todos los vegetales pierden sus nutrientes al ser cocinados? Pues no. Por lo que no habrá que plantearse si es mejor una alimentación cruda o cocinada, sino qué alimento voy a consumir y en función de sus características procesarlo de una manera o de otra.

Veamos cómo les afecta la temperatura a algunos nutrientes más destacados:

El licopeno es el caroteno más destacado en producciones mediterráneas como el tomate y la sandía. Este nutriente se encuentra dentro de una estructura rígida que necesitará de calor y/o triturado para que esta pueda liberarse y ser absorbida. Además el aceite ayudará a este proceso. Por esto la mejor manera de obtener este nutriente beneficioso para el corazón, será cocinado o triturado como el gazpacho y la sandía licuada o en batido, ideal para meriendas nutritivas.

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La vitamina C, sin embargo, se comporta de manera opuesta, se destruye con el calor pues esta vitamina es muy inestable y pasa a su forma inactiva rápidamente con la temperatura y otros procesos como la exposición prolongada al aire y a la luz (envases trasparentes); por una maduración excesiva del producto; en latas de conserva y al contacto  con el hierro y el cobre como el de algunos utensilios de cocina y el de los complejos multivitamínicos.

La vitamina C abunda en el pimiento rojo y por esto merece la pena comerlo crudo en ensaladas; también en el brócoli, que se puede consumir preferiblemente al dente (al vapor 3-4minutos) para minimizar las pérdidas. El kiwi, las fresas y la naranja también son ricas en esta vitamina fortalecedora del sistema inmune.

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El beta-caroteno, tan abundante en las frutas y verduras de coloración naranja y verde, se comporta de manera contradictoria, pues en unos alimentos se perderá con el calor y en otros aumentará.  Este caroteno, que favorece una buena visión y protege la piel, está camuflado en los vegetales de hoja verde por la clorofila (también verde), que además actúa secuestrándolo y solo con el calor se libera y queda disponible para ser absorbido. Paradójicamente, en la zanahoria, aun  no siendo verde, se comporta igual. En cambio, en las frutas y verduras naranjas como la papaya, mango, tomate, pimiento rojo o calabaza, los beta-carotenos pueden ser fácilmente absorbidos pero al contacto con el calor y procesado se inactivan. Por eso es mejor tomarlos en crudo.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo se comportan los nutrientes dentro de los vegetales, que nos pueden orientar a la hora de decidir cómo consumir los alimentos para obtener de ellos un mayor rendimiento nutricional.