Calabaza

Los romanos llamaban a la calabaza cucurbitay su cultivo estaba muy extendido. La expresión “cabeza de cucúrbita” era sinónimo de estúpido o vacuo de ideas según leyendas urbanas.

Sin embargo, en la Antigua Grecia eran bien conocidas las semillas de calabaza por ser mitigadoras del deseo sexual, y seguramente por esto “dar calabazas” sería una invitación a abandonar los devaneos amorosos. De de ahí la expresión actual.

Tradicionalmente en medicina se utilizaban sus semillas, cáscara incluida,  como antiparasitaria intestinal, en particular como remedio infalible para expulsar la tenia, sobretodo en niños.

Componente 100 g de calabaza
Energía (Kcal) 27,00
Agua (gr) 90,00
Proteínas (gr) 1,32
HC (gr) 5,40
Fibra (gr) 1,50
Azúcares (gr) 4,17
Glucosa (g) 1,72
Fructosa (g) 1,47
Grasa total (gr) 0,25
Vitamina A (mcgEq) 75,00
Beta-caroteno (mcg) (*) 3.100,00
Luteína + zeaxantina (mcg) (*) 1.500,00
Calcio (mg) 29,00
Hierro (mg) 0,40
Magnesio (mg) 10,00
Fósforo (mg) 19,00
Potasio (mg) 137,00
Sodio (mg) 64,00
Cinc (mg) 0,20
Cloro (mg) 37,00
Vitamina C (mg) 14,00
Ácido fólico (mcg) 10,00
Vitamina E (mg) 1,06

 

Fuente. Mataix J, et al. Tabla de Composición de Alimentos. 6.ª ed. Granada: Universidad de Granada; 2011.

(*) USDA National Nutrient Database for Standard References.

En la actualidad, la calabaza se destaca por su gran poder saciante debido a su carnosidad y contenido en fibra soluble, su bajo valor calórico y su elevado contenido en carotenos. Estos, que son responsables de su color marcadamente naranja, pueden llegar a pigmentar la piel cuando se ingiere, sobretodo las de las palmas de pies y manos, y especialmente en niños, ya que tienen la piel más fina.

Además de otorgarle color, los carotenos, en particular el beta-caroteno, presentan propiedades antioxidantes, debido a su función de protección frente a radicales libres en las plantas. Esta función consiste en la inhibición o reducción del estrés oxidativo a nivel celular, lo que se traduce en una capacidad de activación del sistema inmune y la posible disminución de enfermedades degenerativas como el cáncer, las cardiovasculares, la degeneración macular relacionada con la edad y la formación de cataratas.

Especialmente la luteína está asociada un menor riesgo de padecer cataratas por prevención de la degeneración macular.

Una vez ingeridos, los beta-carotenos se transforman en vitamina A, ejerciendo las funciones propias de esta como regular el sistema endocrino, la fertilidad y la buena regeneración de tejidos y mucosas.

Por otro lado, un puré de calabaza resulta un buen remedio en las afecciones estomacales, pues su composición tiene la capacidad de neutralizar el exceso de acidez, así como de ejercer una acción emoliente y protectora sobre la mucosa del estómago, especialmente en úlceras agudas.

Las semillas de calabaza tienen una gran riqueza en ácidos grasos insaturados, vitaminas y minerales, en particular vitamina E, hierro, magnesio y zinc.

Aunque parezca que la calabaza tiende a cocinarse siempre de la misma manera, las posibilidades culinarias son muy amplias. Además del puré de calabaza acompañado de cualquier otra verdura que la complemente como el calabacín, zanahoria, puerro o setas, se puede rallar cruda para ensaladas o postres. También en elaboración de patés vegetales, bechamel sin harina ni leche por su capacidad espesante o en bizcochos por su toque dulce.

Un toque de color y de salud digno de ser incluido en el menú semanal de toda familia.