Posts por: Raquel Gonzalez

¿Por qué les cuesta tanto a los niños comer verduras?

¿Por qué les cuesta tanto a los niños comer verduras?

La lucha que mantenemos la mayoría de las madres para conseguir que nuestros pequeños coman verduras tiene una explicación científica.

Si, lo que hasta ahora considerábamos una manía o rechazo típico de los niños, es un instinto de supervivencia arraigado en nuestro ADN. Muchas veces ni las prueban, solo con ver su color verde el rechazo es profundo.

En la Universidad de Yale estudiaron a 100 niños y niñas de edades comprendidas entre 8 y 18 meses y comprobaron que una vez que los pequeños detectaban una planta/verdura entre los objetos que les presentaban, la rechazaban inmediatamente.

Según los investigadores este rechazo tajante se debe a que la evolución humana ha programado a los bebés para ello. Las plantas pueden ser peligrosas si se desconocen, algunas pueden contener toxinas, venenos o defensas físicas como las espinas. Nuestros antepasados, hace miles de años, vivían estos peligros de envenenamiento y por eso esta información tan valiosa sigue presente en nuestra biología. Si os dais cuenta, el “no” se da hacia los alimentos que pueden resultar potencialmente peligrosos como son, las verduras, las frutas y la carne.

Niña comiendo naranja
Niña comiendo naranja

Por si esta explicación fuera poco, hay que añadir que el ser humano tiene 27 receptores para el sabor amargo y tan solo 3 para el dulce, este mecanismo para detectar “venenos” nos hace que seamos muy reacios al amargor por considerarlo peligroso. Las verduras tienen mucho calcio, mineral esencial para nuestros huesos pero por desgracia, es el responsable del sabor amargo. Pasado el tiempo, nuestro instinto va dejando paso a las costumbres y el razonamiento se impone al rechazo inicial, pero para eso los niños ya tienen que ser mayores.

Así que no debemos desesperarnos por la negativa recurrente de los peques a comer verdura, lo que podemos hacer es buscar alternativas para que se vayan acostumbrando a su olor y sabor. Es fundamental que vean a sus padres comer verdura habitualmente para que entiendan que es parte de la alimentación normal, aunque nunca se les debe obligar a comerlas.

En la Universidad de Granada hicieron un estudio muy interesante sobre las verduras y los niños. Descubrieron que cuando a las niñas y niños se les permitía elegir las verduras que iban a comer ese día, la respuesta era más positiva. De hecho aumentaron 40 gramos en el consumo diario todos los alumnos que pudieron elegir durante un mes. Este estudio es muy significativo ya que muestra claramente cómo hay alternativas para introducir la verdura de manera amistosa.

Nuestro consejo es que se cocinen de forma atractiva, combinándola con salsas más dulces que enmascaren el sabor del calcio. Introducirlas en los platos que más les gusten como acompañamiento. Os vamos a dar algunas ideas de preparación :

*Hagamos pizzas caseras con verduras

*Pasta salteada con brócoli y tomate cherry.

*Judías verdes rehogadas con jamón y huevo duro.

*Las espinacas pueden ir en las tortillas.

*Coliflor en bechamel o rebozada.

*Si el brócoli lo aderezamos con mayonesa casera conseguiremos disfrazar su sabor y su aspecto, ya que los niños son muy reacios a “los arbolitos pequeños” como suelen llamarlo.

*El cuscús con verduras es un plato que les suele sorprender y gustar.

Cuscús de verduras
Pizza de brócoli

 

 

 

 

 

 

También se puede hacer un menú cromático con los peques, es divertido y a demás de ayudarnos a planificar la semana, nos ayuda a probar nuevas frutas y verduras.

Por ejemplo:

           Lunes rojo, comemos ensalada de tomate con queso mozzarella y merendamos manzanas rojas asadas. Cenaremos un gazpacho de invierno de Bio Sabor.

          Martes  color naranja, solomillo a la naranja, merendaremos caquis y cenaremos puré de calabaza con calabacín y cebolla.

          Miércoles verde, haremos un pescado al horno con brócoli y mayonesa, para merendar uvas y cenaremos unos creps de espinacas con queso derretido.

          Etc…..

En fin madres y padres, no desesperéis, es importante que vayamos acostumbrando poco a poco el paladar de nuestros hijos. No obliguéis a nadie a comer en contra de su voluntad porque a la larga es peor. La comida debe ser un momento de encuentro agradable para que no se asocie con malos ratos.

Dentro de nuestra gama de productos podréis encontrar una ayuda extra para vuestra cruzada. Los gazpachos, salmorejo, tomates cherry  o los pimientos dulces pueden ser la solución para una alimentación sana.

 

Delfines banana

 

El intestino, nuestro segundo cerebro

El intestino, nuestro segundo cerebro

Desde la antigüedad el intestino se ha considerado el segundo cerebro, no es casualidad que Hipócrates, el padre de la medicina actual firmara la frase: “Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina” o que explicara en repetidas ocasiones que el cuerpo está totalmente relacionado e intercomunicado.

Durante el desarrollo fetal, las mismas células se dividen creando unas el sistema nervioso central, es decir, el cerebro, mientras que las otras desarrollan el sistema nervioso entérico, es decir, el intestino. Cerebro e intestino parten del mismo tejido, por eso son físicamente parecidos. Desde su desarrollo embrionario quedarán unidos para siempre por el nervio vago, que va desde el tronco encefálico hasta la zona que está debajo del abdomen. Por eso cuando estamos nerviosos nuestro estómago se cierra llegando incluso a vomitar o  cuando estamos enamorados sentimos mariposas en el estómago.

 

Hasta hace poco, pensábamos que la dirección de información siempre era del cerebro al intestino. Investigaciones recientes nos muestran cómo esta relación cerebro-intestino es bidireccional, el intestino puede modifica nuestra actividad cerebral. En la actualidad, ya sabemos que en el tracto gastrointestinal se alojan 100 millones de neuronas, más o menos las mismas que tiene el cerebro de un gato o perro.

Otro dato importantísimo es que esta gran cantidad de neuronas intestinales producen la mayoría de los neurotransmisores corporales cuya información actúa sobre todas las células, regulando las funciones corporales. De hecho se produce y almacena el 95% de la serotonina, implicada en procesos emocionales y físicos, como el apetito, la impulsividad o la temperatura corporal entre otras funciones. Otro de los neurotransmisores más importantes producido en el intestino es la dopamina, encargada de estimular la repetición de experiencias placenteras como pueden ser comidas o drogas, pero también es importantísima en los procesos de aprendizaje.

Llegados a este punto, ya podéis imaginar la importancia que tiene el intestino en nuestro cuerpo. Incluso ya podéis sospechar que cuando un intestino no funciona correctamente, nuestros neurotransmisores empiecen a fallar y su información a las células sea errónea, insuficiente o excesiva, provocando enfermedades de todo tipo, incluidas las psicológicas.

 

¿Pero en qué consiste la salud intestinal? ¿De qué está compuesto el intestino? La mayoría de las personas desconocemos que en nuestros intestinos se halla un mundo bacteriológico microscópico responsable de nuestra salud. Se llama microbiota intestinal y algunos científicos la consideran un nuevo órgano. El desarrollo de la microbiota comienza en el nacimiento ya que el bebe nace estéril. Esto significa que está completamente influenciada por las condiciones externas como son el nacimiento, la dieta, el entorno o el uso de antibióticos entre otros factores. Así que nuestros 100 billones de bacterias intestinales de un peso aproximado de 2kg, regulan las funciones de la nutrición, del desarrollo y crecimiento, del sistema inmunológico, del sistema endocrino y la inflamación sistémica.  Se podría decir que los seres humanos somos superorganismos regulados por los microorganismos hospedados en nuestro intestino.

Cuando la microbiota está equilibrada el funcionamiento del cuerpo es excelente, nuestra mente rinde plenamente y nuestro ánimo es alegre. Cuando la microbiota está desequilibrada (disbiosis intestinal) comienzan muchas molestias o enfermedades. Algunos científicos atribuyen a la disbiosis intestinal algunas epidemias contemporáneas de los países desarrollados como son las alergias, el asma o la obesidad, enfermedades muy habituales entre los niños actuales. También han encontrado conexión con enfermedades psiquiáticas como la depresión, esquizofrenia o el autismo, donde se ha descubierto que uno de los síntomas de dichas enfermedades es que casi la mayoría de estos enfermosos tienen problemas gastrointestinales. También encuentran nexos de unión con las enfermedades autoinmunes como la celiaquía, diabetes, artrosis, vitíligo, etc.

 

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¿Cómo podemos equilibrar nuestra microbiota? Hay que dejar claro que la salud del intestino no depende solamente de las bacterias, hay que tener muy en cuenta la flora intestinal, pero a ella habría que dedicarle otro artículo. Indudablemente tanto la microbiota como la flora intestinal se equilibran, sanan o recuperan a través de la dieta. ¿Recordáis cómo empezaba nuestro artículo? Con las palabras de Hipócrates: “Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina” Nuestro cuerpo está diseñado para que obtengamos casi todos los nutrientes y organismos necesarios a través de la comida, así que aprovechémoslo al máximo para mejorar nuestra salud. Necesitamos una dieta equilibrada, lo más natural posible, porque de ella depende nuestra salud física y emocional. Más aún en los niños, cuyos cuerpos y mentes se desarrollan dependiendo de los nutrientes que lleguen a sus órganos. ¿Cómo puede ser posible que la salud de nuestros pequeños en los países desarrollados sea tan inestable? Deberíamos revisar sus dietas y comprobaríamos que los alimentos procesados están repletos de aditivos, colorantes, antioxidantes, saborizantes que desequilibran sus organismos. Las grasas trans, también añadidas en este tipo de productos, son cañonazos a sus intestinos. Muchas de las enfermedades infantiles son la consecuencia de la inadaptación de los organismos a las nuevas maneras de alimentarse, con químicos y sustancias para los que sus cuerpos no están preparados.  

Volvamos a cocinar, a utilizar materia prima fresca y de temporada, así mismo es fundamental introducir alimentos probióticos, es decir alimentos compuestos por bacterias beneficiosas. Deben ser lo más natural o ecológicos posible ya que en los procesos de industrialización mueren.

Algunos de los alimentos probióticos son:

          Kefir es leche fermentada con lactobacilos y bacteria bifidus, se puede hacer fácilmente en casa, preferiblemente con leche de cabra ecológica ya que tiene más probióticos.

          Yougur, igualmente recomiendo hacerlo en casa, con la yougurtera y con leche ecológica.

          Chucrut, compuesto por col fermentada. En internet hay innumerables tutoriales explicando cómo se puede hacer de forma fácil en casa.

          Té Kombucha, es un té fermentado con muchísimas propiedad no solo intestinales sino antioxidantes y destoxificantes.

          Encurtidos naturales de pepinillos, son muy probióticos pero tienen que ser lo más natural posible, como los hacían nuestros antepasados.

          Quesos curados y elaborados con leche cruda de cabra, son el tipo de queso más beneficioso lleno de probióticos y de vitaminas.

          Microalgas, se ha estudiado su influencia positiva en el organismo, la espirulina, chlorella y las algas azules o verdes, son súper alimentos marinos con propiedades curativas y probióticas.

 

pepinos encurtidos

 

En la actualidad hay abiertas muchísimas investigaciones sobre la relación entre el intestino y el cerebro. Hasta ahora el intestino era el “gran desconocido” y es urgente que se siga investigando en él,  ya que da respuestas a muchas enfermedades cuyas causas se desconocen. La nutrición también ha sido una materia muy secundaria en nuestra sociedad, a pesar de que la alimentación es fundamental para el desarrollo humano. Debemos ser conscientes de la importancia de lo que entra en nuestro cuerpo, ya que todo influye en él y por tanto en nuestra salud física y mental. Desde Bio Sabor os animamos a alimentaros de una manera equilibrada y ecológica porque creemos que las sociedades sanas están compuestas por seres sanos y felices.

Pesticidas, sus toxicidades y porqué los niños deben comer ecológico.

Pesticidas, sus toxicidades y porqué los niños deben comer ecológico.

Escribir este artículo ha supuesto muchas horas de estudio ya que el tema es muy importante y controvertido. Aunque es difícil hacer estudios de la repercusión de los pesticidas a largo plazo en nuestra salud, hay evidencias como para dar la voz de alarma ya que de los 100.000 químicos creados y utilizados actualmente en productos del día a día, incluido cosmética y alimentación, la mayoría no se han evaluado en absoluto. La OMS advierte literalmente en un informe sobre químicos actuales que  “The vast majority of chemicals in current commercial use have not been tested at all” ( la gran mayoría de los químicos de uso comercial actual no han sido probados en absoluto).

Nosotros vamos a hablar de los pesticidas, también llamados plaguicidas y empezaremos aclarando qué son y para qué se usan:

  • Insecticidas (contra insectos)
  • Fungicidas (contra hongos)
  • Herbicidas (para plantas no deseadas)
  • Acaricidas (contra los ácaros)
  • Rodenticidas (contra los roedores)

Algunos son de uso doméstico y otros industriales, pero los principios activos son los mismos en muchos casos.

Dentro de la industria alimentaria, a los pesticidas o plaguicidas se les llama fitosanitarios y engloban a insecticidas, acaricidas, molusquicidas, rodenticidas, plaguicidas, defoliantes, desecantes, fitorreguladores para el crecimiento, antibióticos y bactericidas.

Todos estos productos controlan cualquier plaga, enfermedad o plantas no deseadas. Como he comentado, hay pocos estudios sobre los daños de estos químicos en los consumidores, por lo confuso y difícil que es medir el impacto de todos estos productos en nuestra salud, ya que podemos estar expuestos a ellos durante años provocando enfermedades que no todos los médicos saben relacionar.

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En los cultivos ecológicos no está permito usar fitosanitarios químicos, solo abono orgánico y algunas sustancias naturales. Repito, las verduras y frutas ecológicas están exentas de pesticidas.

Las diferencias entre los cultivos ecológicos y los convencionales a nivel medioambiental son obvias. Mientras que los cultivos ecológicos enriquecen la tierra, los convencionales la empobrecen y llenan de residuos tóxicos. La realidad es que la tierra, los ríos y la atmósfera todavía están contaminados de plaguicidas que llevan años prohibidos por su alta toxicidad pero que tardan décadas en desaparecer.

¿Qué estudios hay qué demuestren los daños de los pesticidas?

Hay innumerables estudios y sentencias judiciales que demuestran las enfermedades que provocan en los trabajadores de grandes plantaciones y en poblaciones aledañas. Las enfermedades más comunes de dichos trabajadores son, cánceres sobre todo hormonales, enfermedades neurológicas, infertilidad, abortos, malformaciones fetales y enfermedades pulmonares. Pero no podemos dejar de ver que son los que manipulan o están expuestos a estos químicos durante su diseminación. Ocurre lo mismo con especies animales expuestas a los pesticidas, bien por aguas contaminadas o por habitar en zonas próximas a los cultivos. La exposición de la fauna silvestre está relacionada con imposex (órganos sexuales masculinos enhembras) e Intersex (características masculinas y femeninas) en artrópodos, moluscos, peces y anfibios, inhibición o alteración de la metamorfosis en invertebrados y anfibios, reducción de capacidad reproductora en invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos y alteración de ratios entre sexos en aves y reptiles, según el estudio de la Agencia European Environmental Agency, 2012.

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¿Qué sustancias perjudiciales tienen los pesticidas que causan estas enfermedades en los animales y humanos?

Los contaminantes hormonales, conocidos como alteradores hormonales o disruptores endocrinos (EDC, Endocrine Disrupting Chemicals en inglés), son sustancias capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal provocando un grave riesgo sobre la salud de las personas y la fauna silvestre. Los disruptores hormonales alteran el mensaje endocrino de varias formas. Pueden mimetizar la hormona ocupando su lugar, pueden bloquear su acción compitiendo por el receptor hormonal, o pueden modificar la síntesis de la hormona o del receptor correspondiente. Como consecuencia, se produce una alteración del sistema hormonal que puede tener consecuencias neurológicas o reproductivas, ya que las hormonas están implicadas en el control de la reproducción, la coordinación de órganos, la organización del cerebro, y el metabolismo, entre otras.

¿Por qué son los niños los más afectados por los disruptores hormonales?

estamos en contacto con estas sustancias influye extremadamente en su capacidad para producir efectos secundarios. Las épocas más sensibles son aquellas en que el cuerpo está en desarrollo y su actividad metabólica y endocrina es mayor, es decir, el desarrollo fetal es la etapa más delicada, junto con los dos primeros años de vida y la adolescencia o pubertad, en la que los cambios hormonales son críticos. Hay que tener en cuenta también, que los bebés o niños pequeños ingieren más cantidad de comida proporcionalmente a su tamaño que los adultos y sin embargo tienen menor capacidad de destoxificación, es decir, sus cuerpecillos u órganos no pueden eliminar los tóxicos con rapidez.

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Hace 10 años los disruptores hormonales eran muy desconocidos, no se sabía que podían sumar sus efectos unos con otros, se pensaba que si no se sobrepasaba una cantidad no afectaban a la salud, pero esa idea se ha desterrado. Con el paso del tiempo y la experiencia se ha llegado a la conclusión de que la mezcla de pequeñas dosis de múltiples sustancias disruptoras hacen que los efectos en vez de ser sumativos sean exponenciales. Es decir, aunque las industrias cumplan los límites legales en sus productos, la exposición que tenemos a tantas sustancias provoca efectos mucho más tóxicos en nuestro organismo que si sumáramos todas y consumiéramos la misma cantidad de solo una sustancia.

En el año 2013 la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó un documento cuya traducción es “El estado de la ciencia sobre Disruptores Endocrinos”, se trata de una revisión de un estudio realizado en 2002. Mientras que en el estudio antiguo, el de 2002 se advertía de los pesticidas y de algunos pocos compuestos persistentes y bioacumulativos (algunos ya prohibidos), en el nuevo documento, la OMS alerta de la existencia de muchas más sustancias con efecto disruptor hormonal que antes no conocíamos. Entre ellas encontramos:

  • Pesticidas de uso habitual e insecticidas de uso doméstico
  • Cosméticos, cremas, cremas solares, perfumes, desodorantes, productos para el pelo, geles, champús, pasta de dientes.
  • Plásticos en forma de Ftalatos o Bisfenol A
  • Restos de anabolizantes y medicamentos
  • Metales pesados como el plomo, arsénico, mercurio o cadmio
  • La e-basura
  • Otros químicos de uso habitual que se pueden encontrar en productos de limpieza, detergentes, suavizantes, etc.

¿Cómo podemos reducir la exposición a los contaminantes?

La comida ecológica es una de las alternativas más eficaz para disminuir los efectos de muchos contaminantes y tóxicos, pero también es necesario leer las etiquetas de todos los productos de belleza, optando por los más naturales y dejando a un lado los parabenos. Así mismo, tenemos que consumir menos plásticos, sustituyéndolos por cristal. Y sobre todo, no utilizar plaguicidas o insecticidas en las habitaciones de los niños o en zonas como colegios o parques.

La OMS habla en su informe de “Principio de Precaución”, muchos estudios sólo se pueden realizar tras años de exposición y para entonces, el daño ya está hecho. Por eso, nuestra responsabilidad como consumidores es informarnos y tratar de sacar nuestras propias conclusiones, a partir de estudios, de teorías que podamos leer o de principios de precaución donde nos advierten de peligros, que aún no están probados científicamente pero que se basan en sospechas fundadas sobre ciertos productos y su riesgo para la salud pública o el medio ambiente.

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¿Qué alimentación es la más acertada para los niños cuando llega el invierno?

¿Qué alimentación es la más acertada para los niños cuando llega el invierno?

El invierno es una época del año difícil para los niños y niñas, sobre todo si son muy pequeños. Los horarios son más estrictos y a veces no coinciden con sus biorritmos, tienen mucho desgaste intelectual, los virus y bacterias atacan a sus sistemas inmunológicos todavía inexpertos y emocionalmente están más expuestos al estrés que en verano.

Desde la alimentación podemos hacer mucho por ellos y os vamos a dar unas pautas que os ayudarán a nutrir sus cuerpos y mentes.

Es importante ser conscientes de que las verduras y frutas de temporada tienen en abundancia  los nutrientes que el ser humano necesita en esa época del año determinada. Nuestra primera recomendación es esa, seguir el orden de la naturaleza y elaborar nuestra dieta en función de lo que nos provee cada estación.

¿Qué necesitamos reforzar en la dieta de los peques en invierno y qué debemos aportar?

          Aporte extra de vitamina C y A para reforzar el sistema inmunológico.

          Aporte energético para combatir el frío y ayudar a la actividad física.

          Aporte de omegas para el esfuerzo intelectual.

Para reforzar el sistema inmunológico tenemos que aumentar el aporte de vitaminas C y A. Las frutas de invierno tienen mucha vitamina C, como las naranjas, mandarinas, papaya, pomelos, uvas, granadas, chirimoyas, etc. Ocurre lo mismo con las verduras de invierno sobre todo las de hojas muy verdes como las coles de Bruselas, las acelgas, espinacas, brócoli, coliflor, escarola, endibias, etc. Esta vitamina es la responsable de la formación del colágeno en las articulaciones, los huesos, los dientes y también es esencial en la formación de glóbulos rojos. Ayuda al sistema inmunológico en la resistencia a las infecciones y es necesaria para la absorción del hierro. No se ha demostrado que la ingesta de vitamina C pueda prevenir los catarros, pero si se ha estudiado que ayuda mucho a la recuperación de los procesos gripales cuando ya han afectado al organismo.

Las verduras pierden muchas propiedades al cocinarlas así que si acostumbráis a vuestros hijos a comerlas crudas, las vitaminas les llegarán en mayor cantidad. Ensaladas de escarola, endibias, espinacas, rúcula, canónigos y todo tipo de lechugas acompañando a la carne o pescado son perfectas aliadas nutricionales.

Cuando cocinéis el resto de verduras, no tiréis nunca el agua sobrante porque en ella quedan muchos nutrientes, aprovechadlo para hacer caldos; a demás de calentar el cuerpo, lo hidrata y lo nutre. Los caldos son muy beneficiosos para el organismo, así como las sopas y cremas de verduras.

Las frutas son estupendas para comerlas entre horas, sacian el hambre, aportan una gran cantidad de fibra que regula el tránsito intestinal y muchas vitaminas. Son perfectas para almuerzos o meriendas. Si las queréis comer como postre os recomendamos las cítricas, ya que ayudan a metabolizar el hierro de los alimentos. Sobre todo la papaya, que os ayudará a tener buenas digestiones.

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A demás de la vitamina C, la vitamina A también es un potente antioxidante. La vitamina A la podemos encontrar en alimentos de origen animal y se le llama retinol. Los huevos la tienen en abundancia, los pescados azules  y los productos lácteos. Y si la vitamina A proviene de los vegetales se encuentra en forma de beta-carotenos (provitamina A) y se encuentra en las hojas verdes de las verduras, en la calabaza y zanahorias. Los tomates y los pimientos la tienen en grandes cantidades. En nuestro gazpacho de invierno está todo el aporte de vitamina C y A que necesita nuestro cuerpo, ya que lleva tomate, zanahoria, calabaza, brócoli, cebollas, ajo, etc. Si lo calientas un poco y le añades un huevo duro puedes ponerlo como primer plato con la tranquilidad de saber que les estás alimentando bien.

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¿Cómo podemos aportar energía extra en invierno? Mi consejo es que lo hagamos a través de las legumbres. Hay que recuperar en nuestras dietas esos potajes  que nos hacían las abuelas con garbanzos, de judías blancas o rojas, o las lentejas con chorizo. Las legumbres tienen un alto valor proteico, aportan carbohidratos y tienen cantidades elevadas de ácido fólico y hierro. Son un alimento que en invierno ayuda a mantener el calor corporal y da la energía necesaria para que nuestros pequeños puedan rendir en sus actividades. Un truco para que no produzcan tantos gases es especiarlas con pimienta negra, romero, comino, hinojo o tomillo. También funciona echar una cucharada de bicarbonato de sodio.

Y por último, os aconsejamos un aporte extra de omega 3, esto ayudará a que los niños se concentren más en el colegio y a reforzar sus neurotransmisores cerebrales. Los omegas son ácidos grasos poliinsaturados esenciales, es decir, ácidos que nuestro organismo no fabrica por sí mismo y que tenemos que ingerir a través de la alimentación. Son importantísimos en el desarrollo de los niños porque intervienen en la formación de las membranas celulares, de la retina y de las hormonas. Se ocupan del funcionamiento del sistema cardiovascular, del funcionamiento de las neuronas y sus transmisiones químicas y refuerzan el sistema inmunológico. El omega 3 se encuentra en el pescado pero también en los frutos secos. Son muy conocidas las propiedades beneficiosas del pescado en nuestra dieta, pero las propiedades de los frutos secos son más desconocidas y sobre ellas os quiero hablar. Los frutos secos no sólo aportan omega sino que a demás son ricos en minerales, en vitamina E, fósforo, magnesio, calcio, hierro y zinc, entre otros nutrientes.

Es recomendable comer un puñado o dos todos los días y es fundamental comerlos crudos, sin tostar y sin aditivos. Yo los añado a los yogures ecológicos de los niños. Y en esta época, aprovecho las castañas para dárselas en la merienda. Al tener mucha fibra sacian el hambre y les encanta su sabor. Las almendras, nueces, pistachos, nueces de macadamia o manís, son muy recomendables en las dietas porque aportan muchos nutrientes esenciales y se pueden introducir en los platos de diferentes formas, en ensaladas, salsas, bizcochos, etc. A demás, son muy cómodos de transportar y puedes llevar siempre un tarrito con frutos secos en el bolso para matar el gusanillo entre comidas.

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Recordad, el invierno requiere que nuestra alimentación sea más calórica, esto no tiene por qué traducirse en gordura, muy al contrario. Si nos alejamos de la bollería industrial llena de grasas trans y seguimos con la dieta mediterránea de carne, pescado, legumbres, verduras,  frutas y frutos secos, es improbable que engordemos. Nuestras hijas e hijos tendrán todos los nutrientes que necesitan para su desarrollo cerebral, hormonal, muscular y en definitiva vital.

¿Porqué los productos Biosabor tienen que estar en tu dieta?

¿Porqué los productos Biosabor tienen que estar en tu dieta?

Tenemos razones de peso para responder a esta pregunta:

  • Porque son ecológicos y eso es sinónimo de ser más saludables ya que están libres de residuos tóxicos procedentes de pesticidas y fertilizantes sintéticos, utilizados para combatir enfermedades o plagas en la agricultura convencional. Los productos ecológicos no contienen sustancias artificiales y nuestros cuerpos puede asimilar los alimentos y metabolizarlos sin sufrir alteraciones en sus funciones metabólicas.

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  • Porque los productos Biosabor son altamente antioxidantes. Al cultivar nuestros productos en suelos equilibrados con fertilizantes naturales, la tierra contiene más riqueza nutritiva y por tanto los frutos poseen gran cantidad de nutrientes, sobre todo vitamina C, la vitamina antioxidante por excelencia. En el 2007 tras un estudio de dos años financiado por la Unión Europea y llamado Quality Low Input Food(QLIF), se reafirmó que los productos ecológicos son mucho mejores.Entre los muchos resultados podemos citar por ejemplo: los alimentos ecológicos pueden tener entre un 20% a 90% más de antioxidantes, sustancias que están relacionadas con la prevención el cáncer. Nuestros gazpachos han sido analizados y hemos podido comprobar su alto nivel nutritivo y antioxidante comparado con los productos de la misma gama que hay en el mercado. Si queréis ampliar esta información podéis consultar este post.

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  • Porque son productos controlados e inspeccionados En la mente de muchas personas está la duda de si los productos ecológicos son realmente saludables ya que existe la creencia de que no hay suficientes controles. Nada más lejos de la realidad, los productos ecológicos están muy controlados y son de máxima fiabilidad ya que están sujetos a una trazabilidad desde el campo hasta la venta según el reglamento el Europeo 2092/91: “Todos los agentes que intervienen en la cadena agroalimentaria están sujetos al control e inspección de las materias primas utilizadas, el proceso de elaboración, el envasado, el etiquetado, etc. mediante las empresas de control y certificación acreditadas”. La realidad es que los productos ecológicos pasan más controles de pesticidas y de medio ambiente que los productos convencionales. Os mostramos la cantidad de certificados de calidad, control y buenas prácticas que poseen nuestros productos aquí.

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  • Porque son más respetuosos con el medio ambienten. La agricultura ecológica potencia la fertilidad de los suelos de forma natural, evita la degradación del ecosistema y favorece el equilibrio de los suelos. Los productores ecológicos buscan la sostenibilidad y la conservación del medio ambiente. Se emite menos dióxido de carbono y menos contaminación por aerosoles. Todo esto favorece al medio ambiente, no desgasta el suelo y no contamina las aguas subterráneas.

 

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Así que cuando estéis tomándoos un gazpacho, o haciendo una ensalada con nuestros tomates, pepinos y pimientos ecológicos, tened la absoluta certeza de que estáis comiendo vida y salud. Vuestra familia estará recibiendo los nutrientes que necesitáis y nuestros cultivos no estarán dañando el medio ambiente.

4 Alimentos básicos que no pueden faltar en nuestra dieta

4 Alimentos básicos que no pueden faltar en nuestra dieta

Hoy nos aventuramos a hablaros sobre 4 alimentos que desde nuestro punto de vista son fundamentales para una alimentación saludable. Sin duda hay muchos más alimentos sanos, pero nos definimos por los 4 que creemos que son esenciales por sus propiedades.

  1. En nuestro primer puesto están los huevos, un alimento que en los últimos tiempos ha sido víctima de prejuicios equivocados. La primera aclaración que debemos hacer es que tras numerosos estudios se ha desterrado la idea de que los huevos aumentan las grasas saturadas en sangre (colesterolemia). Incluso hay estudios que dejan de manifiesto la necesidad de ingesta de colesterol diaria para combatir la colesterolemia. Los aportes nutricionales del huevo son cuantiosos, aporta proteína de gran calidad ya que contiene todos los aminoácidos esenciales para nuestro organismo como vitaminas, especialmente del complejo B (B1, B2, B12), ácido fólico, biotina, vitaminas A, E y D. Respecto a los minerales, posee fósforo, potasio y magnesio. Algo muy a tener en cuenta es la colina, este nutriente ayuda a la formación del tejido cerebral y es esencial para la memoria.

Creo que queda claro que por sus propiedades antimicrobianas, inmunomoduladoras, antioxidantes y antihipertensivas, el huevo es nuestro número uno. Por supuesto siempre recomendamos que sea ecológico, ya que eso te garantizará que las gallinas no se han alimentado con pienso lleno de insecticidas, no les han dado antibióticos y se han criado en un ambiente más respetuoso.

  1. El brócoli es un aliado perfecto en nuestra nutrición ya que contiene una gran cantidad de vitaminas como la vitamina A, beta-caroteno, niacina, vitamina B1, B2, B6, E, ácido fólico y vitamina C. Precisamente por sus beta-carotenos, isocianatos y la vitamina C tiene alto poder antioxidante que nos protege frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento.

Su alto contenido en beta-caroteno refuerza el sistema inmunológico. En el brócoli, esta pro-vitamina se almacena principalmente en los floretes de intenso color verde.

No podemos olvidar su aporte de luteína (un antioxidante importante para la salud de los ojos) y su gran cantidad de glucosinolatos, un componente muy estudiado para la prevención del cancer.

Como dato curioso, me gustaría contaros que la reina Catalina de Medici, tras la muerte de varios de sus hijos hizo traer desde su Italia natal varias verduras, pero sobre todo el brócoli, para alimentar a los niños. De esa manera consiguió que no se muriera ninguno más.

Para ampliar la información sobre esta magnífica verdura, podéis consulta otro de nuestros artículos.

Nuestro gazpacho de invierno contiene verduras de temporada y brócoli. Es un producto con un alto nivel antioxidante y es un aliado de nuestro sistema inmunológico en los meses de invierno. Se puede tomar caliente, yo se lo doy a mis hijos como primer plato sobre todo esos día que casi no tengo tiempo para cocinar.

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  1. El ajo se ha utilizado a lo largo de la historia de la humanidad como el mejor remedio natural medicinal.

Son innumerables sus propiedades, pero trataremos de resumirlas. Es un potente aliado de la circulación sanguínea gracias a la vitamina B ya que actúa contra el endurecimiento de los vasos sanguíneos. En 1858 Louis Pasteur mostró que el ajo era un antibiótico natural ya que detenía el crecimiento de bacterias que eran preparadas en un cultivo de laboratorio. Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de antibióticos, el ejército ruso lo usó masivamente con unos resultados sorprendentemente buenos. Una investigación más reciente realizada por la Wright State University halló que el ajo puede llegar a ser tan potente como un antibiótico de penicilina.

Reduce los niveles de colesterol, es bueno para la piel y para la circulación gracias a que limpia la sangre debido a su alto contenido en vitaminas A, B y C, causantes también de estimular las funciones hepáticas.

El ajo ecológico es otro de los ingredientes que llevan todos nuestros gazpachos Bio Sabor. Por esa razón nuestros productos pueden ayudar tanto al sistema circulatorio como al inmunológico.

  1. En nuestro cuarto puesto hablaremos de la papaya. Una fruta que creemos fundamental en nuestra alimentación por su alto contenido en vitamina C (más incluso que la naranja) y por su enzima mágica, la papaína que favorece el tracto digestivo.

Es importante recalcar los minerales que contiene como el calcio, hierro, fósforo y mucho potasio, que nos ayudan en las funciones celulares.

Pero si queréis conocer más sobre la papaya, producto que nuestra empresa Bio Sabor produce de forma ecológica, podéis leer este artículo que publicamos hace poco.

 

 

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La papaya ecológica

La papaya ecológica

Hoy queremos hablaros de la papaya. Esta fruta tropical no es muy conocida en España todavía, pero sus beneficios van a hacer de ella un alimento imprescindible en nuestras dietas.

La papaya es originaria de México y en este país los aztecas la consideraban como la fruta que devolvía la salud. Y es que cuando os contemos sus componentes y lo beneficiosos que son para nuestra salud, vais a entender por qué es necesario incluir esta fruta en nuestra alimentación.

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Posee gran cantidad de vitaminas pero las de mayor proporción son la vitamina C, el ácido fólico, la niacina y la vitamina B2. Su proporción es de 60,40,0,4 y 0,05 miligramos por cada 100 gramos.

¿Qué beneficios nos aportan estas vitaminas? Todas las vitaminas del Complejo B ayudan a regular el sistema nervioso y el aparato digestivo, ayudan también a que el músculo cardíaco se tonifique y sea más fuerte; protegen la piel y el cabello y son esenciales para el crecimiento. No olvidemos que la vitamina C, refuerza el sistema inmunológico y previene la oxidación o envejecimiento de las células.

Es importante recalcar los minerales que contiene como el calcio, hierro, fósforo y mucho potasio, que nos ayudan en las funciones celulares.

Pero lo que hace singular a la Papaya es su enzima llamada papaína.
La Papaína es una enzima similar a la pepsina humana que desdobla las proteínas y favorece el proceso digestivo. Ayuda a digerir las carnes y las comidas pesada. También posee propiedades analgésicas o sea, calmantes del dolor, por eso está recomendada a enfermos de gastroenteritis, colitis y colon irritable ya que produce un efecto suavizante y antiséptico sobre los intestinos. Ayuda en todos los procesos gástricos e intestinales.

¿Cómo podemos comer o preparar la papaya? La recomendamos cruda, se puede tomar en ensaladas de frutas, en zumos, yo personalmente meto un pedacito de papaya en el gazpacho. También se puede utilizar en las ensaladas de lechuga, sobre todo si la lechuga te cuesta digerirla y te provoca gases.

 

papaya smoothie

 

Recomendamos comerla como postre si la comida ha sido copiosa, y sobre todo como desayuno para los niños, ya que el aporte de vitamina C les va ayudar a no resfriarse.

Otro pequeño truco es hacerse una mascarilla casera con ella, ya que remueve las células muertas de la piel y quita las manchas.

Nuestra empresa  BioSabor, va a lanzar al mercado papaya ecológica. Nos alegra mucho daros esta noticia, ya que nuestras papayas, al ser ecológicas llegarán a tus manos con todas las vitaminas y minerales intactos. No habrá en ellas pesticidas que puedan alterar sus nutrientes, asegurándoos que esta fantástica fruta podrá beneficiaros de todas sus cualidades.

Una última recomendación, la papaya hay que comerla en su punto, ya que si se corta muy verde del árbol no llega a alcanzar todo su potencial, pero si se come muy madura la papaína se va perdiendo. Por esta razón, desde BioSabor nos comprometemos a dejar la maduración de la papaya en el árbol, no serán cortadas hasta su momento óptimo, para que lleguen al mercado con sus mejores condiciones de consumo.

Ser ecológico es ser respetuoso con el medio ambiente, pero también con el producto y el consumidor, por eso garantizamos calidad y respeto en todos nuestro productos.

¿A que estáis deseando incorporar la papaya en vuestras comidas?