INSTALACIONES

Las instalaciones de Biosabor están pensadas y construidas con un cuidado diseño y con las últimas innovaciones tecnológicas, encaminadas a sacar el máximo rendimiento productivo cuidando por encima de todo el bienestar de nuestro equipo humano.

SEDE CENTRAL

El nuevo centro de envasado fue inaugurado el 18 de diciembre de 2015, se encuentra sobre 45.000 m2 de parcela y tiene una superficie construida de 10.200 m2. La superficie construida de la nave se divide en una nave central, de manipulado que cuenta con 5.200m2 y dimensiones 80 x 65, cuenta con una oficina distribuida en dos plantas de 450 m2 cada una, lo que hace un total de 900 m2; la zona de aprovisionamiento de cartón tiene una dimensión que ronda los 2.500 m2.
En la construcción de estas instalaciones hortofrutícolas se ha realizado una inversión de 6 millones de euros, tanto en instalaciones como en líneas de maquinaria que incorporan la última tecnología y optimas medidas de seguridad.
Son unas instalaciones estudiadas con delicadeza y mucho cariño tanto por los técnicos como por el presidente, que han aportado todos los conocimientos adquiridos en su dilatada experiencia, como de todo el personal y empresas que han intervenido durante su construcción.

Durante la construcción se han marcado las siguientes directrices teniendo claro esta serie de objetivos:

El Bienestar de los trabajadores:
Este es el principal objetivo de la empresa y por ello estas instalaciones se han enfocado en mimar y ofrecer las mejores condiciones de trabajo posible; térmicas, de salubridad y lumínicas. Estas condiciones hacen que se aproveche al máximo la luz natural y se cree un espacio de trabajo amigable y de confort, donde los trabajadores se sienten más cómodos que en definitiva influye favorablemente en sus estados de ánimo y su rendimiento; ya que al tratarse de una empresa de productos ecológicos, principalmente tomate, muchos de nuestros procesos no poder ser automatizados por lo que contamos con una plantilla en nuestra sede central de más de 300 trabajadores.

Eficiencia Energética:
En consonancia con nuestra filosofía ecológica, hemos pretendido que estas instalaciones vayan acordes con nuestro respeto a los recursos naturales y proyectar un edificio lo más sostenible y eficiente posible. Para ello hicimos hincapié y estudiamos en profundidad las diferentes soluciones constructivas en la envolvente de la nave optando al final por soluciones de fachada ventilada, cubierta de panel aislante con falso techo creando también una cámara de aire que funciona mucho mejor térmicamente, lucernarios de policarbonato multiceldilla, etc.

Acabado Interior Higiénico y Sanitario:
Al llevarse a cabo la manipulación de alimentos, considerábamos primordial cuidar el acabado interior, se buscaba un acabado impoluto, que estuviese exento de instalaciones y elementos vistos y descolgados para evitar la acumulación de suciedad y polvo, paredes totalmente lisas y un tratamiento sellador de poros en la solera para evitar que se incruste la suciedad.

INSTALACIONES DE PRODUCCIÓN

Biosabor cuenta con más de 200 hectáreas en producción propia. En torno a un 30% son construcciones nuevas de estructura Multitúnel, con la más alta tecnología disponible en cuanto a estructuras, control de riego y clima se refiere.

El resto se trata de invernaderos tradicionales de almería de tipo RASPA-AMAGADO, mejorados en sistemas de ventilación, con la máxima hermeticidad y un control exhaustivo del sistema de riego.

En los últimos años hemos desarrollado nuevas explotaciones para cubrir la producción en épocas estivales, tratándose de unidades de cultivo al aire libre o mínimamente protegidas por mallas anti insectos.

En los invernaderos multitunel contamos con la más alta tecnología para tener un control estricto de las condiciones climáticas; contando la mecanización y automatización de las ventilaciones cenitales y laterales (un 35% de la superficie de ventilación cenital). La hermeticidad de estas estructuras permite facilitar el control de la humedad y la temperatura dentro del invernadero, lo que nos permite mantener las plantas en un ambiente óptimo. En estas explotaciones cultivamos las variedades más exigentes y sensibles, y que tienen un valor añadido superior por la dificultad de su crianza y el alto sabor que nos proporcionan.

Prácticamente la mitad de esta superficie ya cuenta con calefacción para los meses de invierno, así mantenemos la calidad y el volumen de producción en las épocas más frías y húmedas.

Los invernaderos RASPA-AMAGADO de la empresa son de gran altura y con los medios más estrictos en todas las aperturas para conseguir la máxima hermeticidad, con ello tenemos un mejor control del clima interior. Tienen entre un 6% y un 12% de la superficie ventilada cenitalmente, un avance importante, ya que tradicionalmente estas estructuras siempre han contado con entre un 3% y un 5% de la superficie ventilada.

En todos los invernaderos contamos con sistemas de riego automatizados, que atienden a una monitorización constante de las condiciones del suelo. Trabajamos haciendo un uso muy responsable del agua, aportando solamente el volumen que el cultivo necesita. Actualmente hemos reducido casi totalmente los lixiviados y conseguimos cultivar con un consumo de agua entorno al 30-40% menos de lo que veníamos haciéndolo en años anteriores.

Desde el inicio hemos tenido muy en cuenta la localización de las explotaciones, aprovechándonos de cada uno de los microclimas del sur-este español para poder beneficiarnos de las ventajas que cada uno nos aporta para los distintos cultivos y épocas del año. Siempre teniendo muy en cuenta la elección de zonas aisladas (en la medida de lo posible), la empresa tiene explotaciones en: las distintas zonas del término municipal Níjar, la cañada, retamar, parque natural cabo de Gata-Nijar, la costa de Murcia, etc.

En todas las unidades de producción ya instalamos cada año una doble cámara, que nos protege aún más no solo de las condensaciones de las cubiertas, sino también aportándonos más termicidad en las naves y reduciendo la humedad ambiente; ventajas muy importantes para reducir la proliferación de enfermedades fúngicas. Más de 5 años de ensayos nos han hecho confirmar nuestras teorías y nos han conducido a encontrar el tipo adecuado de film para estas cubiertas temporales, que comenzamos utilizándolas solo en los meses de invierno y que hoy en día las mantenemos durante la mitad de la campaña por las ventajas que nos aportan.

En verano realizamos el cultivo al aire libre con malla anti insectos y se desarrollan en zonas aisladas de Sierra Alhamilla y Sierra nevada; desde los 600 metros de altitud hasta los 1000; para aprovecharnos del salto térmico entre el día y la noche, tan beneficioso para los cultivos y que a menos altitud no existe. Bien al aire libre o bien protegidos solamente con mallas anti insecto, cultivamos las mismas hortalizas cuando en las zonas de invernadero las altas temperaturas son muy limitantes.

Estamos en el camino adecuado de la producción ecológica por las herramientas que utilizamos y los medios con los que contamos para proteger los cultivos. Pero el éxito de la eficiencia de nuestros cultivos también se debe al manejo cultural que realizamos planta por planta. Un trabajo delicado y especializado que requiere que el personal del campo se encuentre en un ambiente de trabajo agradable; tanto la importancia del orden y de la limpieza en todas las zonas de trabajo, como el diseño y gestión de las tareas hace más amena la jornada de trabajo.

En todas las explotaciones hay viviendas para los operarios de campo. Las familias que viven en ellas disponen de más tiempo para realizar las tareas del hogar y atender a sus familias, ya que evitan los tiempos de desplazamiento. Al mismo tiempo se siente partícipes de la unidad de producción. Para el resto de trabajadores que viven fuera, hay habilitadas zonas de descanso, comedores y servicios con duchas incluidas. Con todas estas comodidades los equipos de trabajo se sienten implicados y comprometidos con la empresa, y cada día se mejora la eficiencia en las operaciones de cultivo.